Cinco restós porteños para disfrutar con todos los sentidos
A obscuras, sobre el agua o inmersos en una atmósfera musical. Interesantes propuestas gastronómicas para foodies y amantes de lo no convencional. Guía Oleo realizó una recopilación de restaurantes y bares que son un must de la Ciudad de Buenos Aires
Salir a comer o tomar un trago puede ser mucho más que una experiencia de sabor. Se sabe que la elección suele estar relacionada, fundamentalmente, con la calidad del producto que se ofrece, el ambiente y el servicio. Pero, ¿y si se incluyesen también otras variables a la hora de tomar la decisión?
Guía Oleo realizó una selección de cinco restaurantes que prometen hacer de la experiencia gastronómica un momento inolvidable que involucre a todos los sentidos.
Notorius: el polo jazzístico de Buenos Aires
Se define como el principal "patrimonio de los porteños amantes de la buena música y cita obligada para los visitantes interesados en el turismo cultural". Y tiene con qué. Está ubicado en el barrio de Recoleta, a metros de la tradicional esquina de Santa Fe y Callao; y en los veinte años de trayectoria que tiene, supo ganarse los corazones de jazzeros y amateurs. ¿Por qué? La música es sólo un detalle -importante, sí- que lo caracteriza.
El atractivo casi magnético del establecimiento reside en que incorpora en un mismo espacio un bar y restaurante, disquería especializada y un imponente jardín; y que conforma junto con la librería Clásica y Moderna un imperdible corredor cultural digno de ser visitado. Su escenario fue testigo de performances de excelencia, tanto de artistas nacionales como internacionales. Se lo puede definir como "el templo del jazz porteño" y está diseñado para disfrutar en todo momento del día. Se destaca por sus tragos de autor.
L'averno: la fusión exótica de lo oriental y lo occidental
Se presenta como un cultor del body sushi, arte culinario que se inició hace siglos en Japón, y que fue adoptando relevancia a nivel internacional en los últimos años. Esta práctica, la de comer sushi del cuerpo de otra persona, se realiza únicamente en lugares muy exclusivos de Europa -Francia, España- y EEUU -Los Angeles, New York, San Francisco-. Y también en Buenos Aires.
El establecimiento se caracteriza por su esencia transgresora y descontracturada, y es una opción ideal para todo aquel que disfrute de lo exótico. Una propuesta poco convencional, reveladora y extravagante; también, elegida por muchos para realizar despedidas de solteros y fiestas semiprivadas.
Centro de Teatro Ciego: la oscuridad ideal para despertar los sentidos
A Ciegas Gourmet es ya un clásico. El Teatro Ciego es quizás una de las experiencias más sensoriales que ofrece el mercado gastronómico actual. Todo ocurre en la oscuridad: la obra de Teatro Ciego, la música en vivo a cargo de un pianista y una cantante, y cena.
Es una suerte de espectáculo guiado por la cantante y acompañado por el pianista Carlos Cabrera, que transportan al cliente a través de la música. A esto se le suma lo gastronómico: el espectador va descubriendo los aromas y sabores de platos especialmente preparados. Es una experiencia única y más que recomendada. ¡Dato interesante! Si se contacta al establecimiento con 48 horas de anticipación, se pueden pedir menús vegetarianos y apto para celíacos.
Kiria: lo gourmet e intimista a flote
"Buscamos generar una 'experiencia total' en cada persona: hacerla sentir única y especial. Por eso cuidamos hasta los detalles más pequeños". Así se presenta el restaurante privado que tiene sólo una mesa para doce comensales y se ubica en una de las zonas más selectas de Buenos Aires.
El establecimiento funciona dentro de un house-boat totalmente vidriado sobre el Dique 1 de Puerto Madero. Además ofrece un menú de pasos que combina lo mejor de nuestra cocina autóctona y productos de estación, en un ambiente íntimo que está pensado para encuentros privados. Por supuesto, se debe reservar con anticipación.
Il Balo del Mattone: la trattoria del arte
Es una propuesta más que interesante, en la que gastronomía y arte se funden para crear un clima bohemio e intimista. El comensal no sólo disfruta de comida caserísima sino que se sumerge en un ambiente onírico y lúdico. Este es el proyecto de una familia "argentana" que se asentó en la Pequeña Italia de Buenos Aires y creó la cadena de imperdibles trattorias.
Los establecimientos juegan con la tradición y la vanguardia, mientras que fomentan la convivencia de la cuccina italiana con cuadros, ilustraciones, música e instalaciones. "La invitación es a alimentar el cuerpo y nutrir el alma, en un ambiente de alegría y unidad. A comer y beber entre amigos y artistas, tratándose de dos de los actos primitivos del hombre: alimentarse y expresarse", dicen sus dueños.
Comentarios