OLEO DIXIT LA MILANESA Y CORTES DE CARNE




Milanesa: la más elegida de los argentinos


Productos orgánicos: ¿verdadero o falso?
La milanesa es casi omnipresente. Uno puede ir a cualquier restaurante de la argentina sabiendo que allí encontrará en la carta a este plato. Bueno, quizás no esté en todos, pero casi, sin importar el tipo. ¿Es vegetariano? Habrá seguro una de soja o de berenjena. ¿Es una parrilla? Igual tendrá su sección “minutas”. ¿Es comida de autor? Seguro hay alguna versión glorificada. ¿Es de cocina japonesa, rusa, árabe… ? Es posible que las tenga, disfrazadas de menú infantil (porque es sabido, hasta el niño más difícil con la comida las adora).

Los argentinos tenemos una relación de amor con las milanesas. Es una categoría en la que todos podemos opinar, y seguramente todos digamos que las mejores las hace algún miembro de la familia (que suele ser la vieja pero bien puede ser la abuela). La gran popularidad de este plato en el país tiene que ver con nuestra gran herencia italiana. Es que el origen, claman algunos, estaría ahí, aunque si bien su nombre parece indicativo de que la milanesa viene, justamente, de Milán, la cosa no es tan sencilla. Existe una histórica controversia entre italianos y austríacos por ver quién es el padre de la criatura.

Italia vs. Austria

Parece que los italianos tienen todas las de ganar como inventores de la Cotoletta alla Milanese, y citan un banquete en la catedral de San Ambrosio en el año 1134 en la que se sirvieron “lunbulos cun panitio”, o sea, tiras de carne empanada.  Se dice que la Wiener Schnitzel, como la llaman en Austria, se popularizó a partir de la ocupación austríaca de Lombardía, y que el mariscal de campo y noble bohemio Johann Josef Wenzel Anton Franz Karl graf zu Radetzky von Radetz (Radetzky para los amigos, bah) le enviara la receta al emperador Franz Josef I luego de retirarse de Lombardía a causa de la revolución húngara de 1848. Pero incluso muchos años antes de la comida de San Ambriosio ya había otros antecedentes en la actual Italia: el gastrónomo romano Marco Gavio Apicio describió un plato muy similar en el siglo I d.C.

De lo que no caben dudas es de que este plato se popularizó en nuestro país a partir de la gran inmigración italiana que recibió, y es por eso también que acá no tenemos Wiener Schnitzel sino Milanesas.

La Milanesa a la Nápoli

Uno de los máximos inventos gastronómicos de la humanidad, que sí es argentino y que, como tantos otros hallazgos, proviene de un error, es la milanesa a la napolitana. Claro, ya sonaba raro que dos regiones italianas tan enfrentadas entre sí como son Nápoles y Milán produjeran un plato conjunto, y es que en realidad esta es una adaptación eminentemente porteña.

Frente al Luna Park, en la ciudad de Buenos Aires, había un restaurante llamado Napoli, nombrado así por su dueño, José Napoli. Este lugar recibía siempre mucha clientela de entre los que concurrían a ver peleas de box en el Luna. Uno de ellos era un habitué apasionado de las milanesas, a punto tal que era lo único que pedía. Parece que una vez esta persona llegó más tarde de lo habitual y la cocina ya estaba cerrando. Quedaba tan solo una milanesa. Claramente a un cliente tan frecuente hay que cuidarlo, así que le prepararon su comida favorita, pero parece que el ayudante de cocina, algo nervioso o quizás cansado, la sacó un poco quemada. ¡El horror! No podía llevarle una milanesa arruinada.

Fue entonces que Napoli recordó una receta italiana, típica del Valle de Aosta: la Costoletta alla Valdostana, que es como una milanesa que lleva jamón y queso.  En un momento de inspiración divina, le agregó también salsa de tomate. Entonces le llevó el plato a su cliente, diciéndole que era algo nuevo que quería que él probara. Como no podía ser de otra manera ante tamaña delicia, quedó encantado, y Napoli escribió en el menú el nombre de la nueva comida: Milanesa a la Nápoli.

Buenas milanesas

Es imposible hacer un ranking de milanesas de Buenos Aires y alrededores, ya que hay demasiadas opciones como para probarlas  todas, y muchas de ellas son de gran calidad. Sin embargo, aquí hay algunas sugerencias para darse el gusto:

La Farola de Cabildo: La milanesa más grande de la ciudad, que desafía a todo grupo de amigos a terminarla. Crocante pero tiernita, una gloria. También es muy buena de La Farola de Devoto.

Gambrinus: Bodegón alemán (cuya gastronomía, como hemos visto, no está tan lejos de las milanesas, nombre Wiener Schnitzel mediante). Bien rebozadas, tiernas, imperdibles.

El Preferido de Palermo: Ilustre bodegón que ofrece unas imperdibles milas de peceto, que valen la pena en cualquiera de sus versiones, ya sea a la napolitana, a la maryland, a caballo o solitas nomás.

Los Chanchitos: Frente al Parque Centenario está este bodegón que prepara unas exquisitas “pizzanesas”, con más de 25 preparaciones posibles. Par aflojarse el cinturón.

El Puentecito: Bodegón (sí, otro bodegón… es que suelen ser los especialistas en el tema) de Barracas con unas exquisitas milanesas redondas y grandes, acompañadas de impecables papas fritas.
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Cortes de carne y cómo asarlos (y dos parrillas de bonus track)


Productos orgánicos: ¿verdadero o falso?
Diego Alejandro Moyano sabe de carnes. Es el chef ejecutivo de La Cabaña de Madero y un maestro parrillero con muchos años en su haber. La Cabaña es un ícono del buen comer con más de 80 años encima, con carnes vacunas de gran calidad, que exaltan las bondades de la parrilla.

Moyano compartió su conocimiento culinario en una charla donde habló de las principales características de los diferentes cortes de carne y de paso nos regaló algunos tópicos  a tener en cuenta a la hora de asar carnes.

Los principales cortes y cómo asarlos
 
El Ojo de Bife: “Su característica es la  de ser un corte de carne por demás sabroso, cualquier punto de cocción le sienta bien ya que mantiene siempre cierta humedad por la grasa interna que posee. Es un corte más bien de fibras cerradas, por lo tanto sugiero comerlo en un punto de cocción más bien bajo,  ya que muy cocido queda seco y pierde atractivo”.

La Entraña: “Resulta ideal comerla con piel, asarla a fuego fuerte, que quede crocante y bien jugosa en el centro, a punto francés”.

Asado  de Tira:  “La cocción debe de ser lenta, fijarse que el hueso comience a separarse de la carne, la jugosidad aumenta el sabor”.

Bife de Costilla: “Una carne muy sabrosa. La intensidad de sabor se la brinda el hueso, es un ojo de bife con el hueso”.

T- Bone:  “Presenta dos texturas de carnes diferentes en un mismo corte: por un lado bife de chorizo, por el otro lado el lomo con el agregado del hueso”.

Lomo: “Conviene comerlo jugoso, ya que es una carne suave y seco resulta algo insípido”.

Cuadril: “Para fin de un asado o feteado en sándwich, conservando los jugos internos. Tiene una fibra muy interesante, es sabroso pero delicado”.

La Picaña o Picanha:  “Carne de fibra bien cerrada y buena grasa en tapa, ideal resulta comerla en un punto de cocción bajo, si no puede resultar seca y poco atractiva”.

Kobe o Wagyú: “Una carne excepcional por su tratamiento. Es muy tierna, su sabor intenso, muy diferente a lo que estamos acostumbrado. Se siente un remedo de cereal en la degustación debido a la alimentación del animal. Muy consumido por los turistas, que pueden pagar por este corte”.

Dried Aged Beef: “Es un proceso por el cual la carne es madurada en seco en unas cámaras especialmente acondicionadas en la cual usualmente se encuentra suspendida un tiempo en reposo, en algunos casos hasta casi 30 días, por lo cual la carne tiende a abrir sus fibras y si bien se intensifica el sabor, pierde la jugosidad de la misma. Recomendable comer siempre a un punto de cocción bajo”.

¿Qué es hacer las carnes “a punto francés”?

“Básicamente en La Cabaña nos manejamos por puntos de cocción en base al corazón de la carne, un punto de cocción que al paladar general Argentino podría resultar un poquito más crudo, pero considero que el punto francés es la cocción ideal para que la carne muestre todos sus sabores y uno pueda distinguir realmente el sabor de tal o cual corte”.

 Bonus track: dos parrillas para recomendar


La Dorita, la tradicional parrilla-bodegón de cocina de estilo casero que abrió su primer local hace ya 14 años en el 2002 muestra feliz un nuevo local en el corazón de Puerto Madero. De estilo cero acartonado, con detalles de una decoración Argento-Místico-Chic fruto del talento de Paula , pareja de su dueño Sebastián Valles.

El flamante local despliega e intensifica toda su parafernalia de llamativa puesta en escena y que ya es marca registrada del lugar. La argentinidad al palo…banderines, bombitas de luz de colores, murales del genial fotógrafo  Marcos López, altares paganos  y el infaltable “ Gauchito Gil” bendiciendo el lugar.

Su cocina promete ser la de siempre: buena variedad y calidad de cortes que llegan crepitando servidos en fuentes de hierro calientes a la mesa, su ya tradicional Choricampi , buenas papas fritas, riquísimos los bocaditos de acelga  y todas las especialidades de un extenso menú de cocina tradicional porteña. Sobresalen también  las milanesas tamaño para compartir y las pastas caseras.


En uno de mis sábados de vagar sin rumbo con la moto atento a descubrir nuevos lugares, pude atisbar  una parrillita ubicada sobre una  esquina, con su cartel fileteado, aspecto colorido y música reggae al palo que captó mi atención. Algunas mesas altas en la vereda, otras con sombrillas y una extensa barra interior balconeando la parrilla es lo que Cachito Hollywood me presentaba.

La hora invitaba a picotear algo así que decidí indagar y sentarme a la barra a poca distancia del cajero, un joven de aspecto rastafari que tomaba los pedidos y prodigaba una muy solícita atención a todo el que se acercara o lo consultara por algo en carta.

Sándwiches es la propuesta, sándwiches de carnes de parrilla de todo tipo: bondiola, lomo, cuadril, morcilla, pollo, hamburguesas y el consabido de chorizo. El cajero, ante mi requerimiento, me aconsejó en ese momento optar por el de Bondiola ($70) y muy inteligentemente me sugirió optara por ½ porción de fritas, ya que una para una sola persona, pese a mi corpulencia…le parecía mucho.

La verdad que estaba por demás rico ese sándwich, unas buenas lonjas de bondiola bien cocida, tierna y con casi nada de grasa. Las papas fritas, cortadas a cuchillo, con piel, bien doradas y menos mal que acepté el consejo y que no pedí una porción, ¡no hubiese podido terminarla!

Muy bien me pareció la oferta de Cachito Hollywood, si mantienen la calidad y atención, el barrio sabrá apreciarlo.

¡Salud!

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