Las 10 mejores parrillas de barrio para visitar en Buenos Aires
De Liniers a Belgrano, pasando por Villa Devoto y Mataderos, te contamos dónde están las mejores opciones para frenar y comer un buen asado en la ciudad.
Mientras se suman sabores del mundo y nuevos ingredientes a la oferta gastronómica de Buenos Aires, hay algo que no cambia: las parrillas de barrio. Una alternativa simple y contundente, para comer una buena tira de asado a un precio razonable, sin grandes decorados o cartas con nombres estrafalarios.
Las que siguen son diez parrillas sencillas —que no es poca cosa— para hacerle culto a la carne asada: para sentarse un rato o para aprovechar al paso.
EL MOSQUITO, en Almagro
Ubicado en una vieja casona, El Mosquito es una de las parrillas más concurridas de Almagro. El destacado acá es la parrilla libre -acompañada por papas fritas, obvio- así que lo mejor es ir con hambre. Para arrancar, no está de más probar las empanadas caseras de carne cortada a cuchillo. Paso dos: atacar las provoletas y las achuras y, sobre el final, el vacío y el lechón. Aparte, además de las fritas, vale la pena pedir las ensaladas y, si se quiere, una rica tortilla de papas. Gasto promedio: $200 pesos (con vinos que arrancan a partir de los $70). En síntesis: buenas carnes, disponibles para comer en abundancia dentro de un ambiente familiar.
Perón 4499 / T. 4865-0033
MARY CARMEN, en Villa Devoto
Una parrilla gourmet y de barrio: así se puede describir a Mary Carmen. Su carta va más allá de los cortes clásicos —que los tiene— y propone un tipo de parrilla en dos cocciones: primero con leña de espinillo y, después, en una reducción de vino. De esta combinación surgen platos como el Ojo de Bife Argento (con papas, pimientos rojos, cebollitas y chorizo en reducción de Malbec), los riñoncitos al merlot (con papas salteadas en manteca de hierbas) o las mollejas al disco. Durante el mediodía se puede comer por $150, mientras que a la hora de la cena, el cubierto sube a $200. A cargo de la parrilla, el chef Diego Mastroviti, que logra mantener su esencia barrial, sin dejar de innovar.
Llavallol 5402 / T. 4571-9488
LOS CABRITOS, en Mataderos
Decir Mataderos es hablar de frigoríficos y mucha carne. En este sentido, el restaurante Los Cabritos no desentona: en un espacio decorado con madera oscura y viejos lampadarios de hierro, el asado se hace a la cruz. En este escenario, en el que los costillares, el chivito y el lechón se llevan todas las miradas, el plato estrella es el matambre de ternera a la pizza ($155), un clásico del lugar que no puede dejar de probarse.
Av. Juan Bautista Alberdi 6159 / T. 4686-3063
LA CAÑITA, en Las Cañitas
En una zona dominada por los bares, el sushi y los restaurantes un poco más sofisticados, en La Cañita la sencillez es bienvenida. Para arrancar y compartir se puede optar por un sabroso chorizo mariposa. En porciones abundantes, en esta parrilla también sobresalen el bife de chorizo y las entrañas. Y, para el final, mención obligada para el flan casero. En promedio, con bebida incluida, se puede comer por $200. Los vinos, por su parte, arrancan en $85. Al no estar en una de las cuadras más concurridas del barrio, se pueden aprovechar las mesas en la vereda y comer con tranquilidad.
Baéz 601 / T. 4772-7045
RUFINO, en Villa General Mitre
El menú de Rufino es libre, así que se puede recorrer la parrilla de una punta a la otra con toda libertad. Desde el chori hasta las achuras, pasando por el vacío, el matambre, la tira de asado y el muy recomendable bife de chorizo, todo es recomendable. Con el acompañamiento de unas buenas papas fritas y con postre incluido, se puede comer por $160. Los vinos arrancan en 50 pesos. Ideal para que los fanáticos de las carnes asadas le den al diente hasta el cansancio. Otro dato es que tiene sector para los más chicos.
Av. Donato Alvarez esq. Camarones / T. 3527-4696
LA POSTA DE ANTONIO, en Barracas
Un lindo bodegón, silencioso, con buena atención y, sobre todo, buenas carnes que llegan con el punto de cocción que el cliente desea. Para empezar a picar, una buena opción son los bocaditos de acelga; una vez atravesada esta etapa más veggie, ahí sí: pedir matambrito o pechito de cerdo, lomo, asado de tira o entraña. La carta de vinos empieza en $90 y, en promedio, a la hora de pedir la cuenta, hay que desembolsar $250. Para no morfarse esperas, lo mejor es ir en un día de semana. Viernes y sábados, es muy probable encontrarse con el lugar completo.
Jovellanos 919 / T. 4302-8062
DON ZOILO, en Villa Crespo
Desde hace 26 años, Don Zoilo da en el blanco: buenos asados y mozos atentos y experimentados forman parte de la simleza bien entendida que ofrece este restaurante ubicado en una antigua casona. Las porciones de la carne pueden compartirse, llegan a la mesa con sabrosas salsas parrilleras y se las puede acompañar con fritas, ensaladas o puré. El vacío y el matambrito de cerdo se llevan todos los reconocimientos, mientras que a la hora del postre, el tiramisú no defrauda. En promedio, el gasto por cabeza es de $200. Los vinos empiezan en 85 pesos.
Luis Viale 501 esq. Honorio Pueyrredón / T. 4588-1194
LA TABERNA DE ROBERTO, en Boedo
Si Homero Manzi es la cara de Boedo por su historia tanguera, lo de Roberto se alza como su gran representante parrillero. No hay que esperar una gran decoración, porque lo importante pasa por lo que se cocina en el fuego, como el bife de chorizo mariposa —para compartir— y el asado. Las parrilladas (la más chica, para dos comensales, está $150) vienen con guarnición sin cargo —fritas o ensalada—. Otro punto a favor es que Roberto no cobra el cubierto. Redondeando, con vino y postre incluidos, la visita a La Taberna termina saliendo alrededor de 220 pesos.
Inclan 3802 esq. Castro Barros / T. 4922-7384
DON NICETO, en Palermo
La fórmula de esta parrilla no tiene secretos: buena carne y precios accesibles para comer al paso, sentado en el mostrador, en una zona de Palermo todavía protegida del movimiento que hace latir al barrio. Desde un choripán hasta una porción de asado, entraña, bondiola o bife de chorizo, todo puede convertirse en un gran almuerzo o en una previa accesible. Para acompañar, se recomiendan las tortillas de papa y, por supuesto, una porción de fritas o ensalada. Si molesta el calor de la parri, entonces se pueden aprovechar las mesas en la vereda. En cuanto a los vinos, hay desde Vasco Viejo hasta DV Catena. Solo hay que tener en cuenta que no abren los días domingo y lunes.
Niceto Vega 5255 / T. 4777-8534
LOS AMIGOS DE JUAN, en Belgrano
Los amigos de Juan es una de esas parrillas en las que a cualquiera que pase por su frente y vea a la gente comiendo en la barra, le dan ganas aunque sea de pedir un chori para ver de qué se trata. En efecto, “Los amigos…” viene justo para saciar el hambre repentino, que llega al paso. La estrella es el vacío (una manteca) al plato o entre panes; le siguen el chivito, la bondiola y las costillitas de cerdo para mojar en salsa barbacoa. Tienen buenas promos, de distintos cortes, que incluyen fritas o ensaladas y gaseosa (para dos, a $200). Cuentan con servicio de delivery y take away. En cuanto a precios, se puede comer bien por 150 pesos.
Ciudad de la Paz 2009 / T. 4788-9198
Las que siguen son diez parrillas sencillas —que no es poca cosa— para hacerle culto a la carne asada: para sentarse un rato o para aprovechar al paso.
EL MOSQUITO, en Almagro
Ubicado en una vieja casona, El Mosquito es una de las parrillas más concurridas de Almagro. El destacado acá es la parrilla libre -acompañada por papas fritas, obvio- así que lo mejor es ir con hambre. Para arrancar, no está de más probar las empanadas caseras de carne cortada a cuchillo. Paso dos: atacar las provoletas y las achuras y, sobre el final, el vacío y el lechón. Aparte, además de las fritas, vale la pena pedir las ensaladas y, si se quiere, una rica tortilla de papas. Gasto promedio: $200 pesos (con vinos que arrancan a partir de los $70). En síntesis: buenas carnes, disponibles para comer en abundancia dentro de un ambiente familiar.
Perón 4499 / T. 4865-0033
MARY CARMEN, en Villa Devoto
Una parrilla gourmet y de barrio: así se puede describir a Mary Carmen. Su carta va más allá de los cortes clásicos —que los tiene— y propone un tipo de parrilla en dos cocciones: primero con leña de espinillo y, después, en una reducción de vino. De esta combinación surgen platos como el Ojo de Bife Argento (con papas, pimientos rojos, cebollitas y chorizo en reducción de Malbec), los riñoncitos al merlot (con papas salteadas en manteca de hierbas) o las mollejas al disco. Durante el mediodía se puede comer por $150, mientras que a la hora de la cena, el cubierto sube a $200. A cargo de la parrilla, el chef Diego Mastroviti, que logra mantener su esencia barrial, sin dejar de innovar.
Llavallol 5402 / T. 4571-9488
LOS CABRITOS, en Mataderos
Decir Mataderos es hablar de frigoríficos y mucha carne. En este sentido, el restaurante Los Cabritos no desentona: en un espacio decorado con madera oscura y viejos lampadarios de hierro, el asado se hace a la cruz. En este escenario, en el que los costillares, el chivito y el lechón se llevan todas las miradas, el plato estrella es el matambre de ternera a la pizza ($155), un clásico del lugar que no puede dejar de probarse.
Av. Juan Bautista Alberdi 6159 / T. 4686-3063
LA CAÑITA, en Las Cañitas
En una zona dominada por los bares, el sushi y los restaurantes un poco más sofisticados, en La Cañita la sencillez es bienvenida. Para arrancar y compartir se puede optar por un sabroso chorizo mariposa. En porciones abundantes, en esta parrilla también sobresalen el bife de chorizo y las entrañas. Y, para el final, mención obligada para el flan casero. En promedio, con bebida incluida, se puede comer por $200. Los vinos, por su parte, arrancan en $85. Al no estar en una de las cuadras más concurridas del barrio, se pueden aprovechar las mesas en la vereda y comer con tranquilidad.
Baéz 601 / T. 4772-7045
RUFINO, en Villa General Mitre
El menú de Rufino es libre, así que se puede recorrer la parrilla de una punta a la otra con toda libertad. Desde el chori hasta las achuras, pasando por el vacío, el matambre, la tira de asado y el muy recomendable bife de chorizo, todo es recomendable. Con el acompañamiento de unas buenas papas fritas y con postre incluido, se puede comer por $160. Los vinos arrancan en 50 pesos. Ideal para que los fanáticos de las carnes asadas le den al diente hasta el cansancio. Otro dato es que tiene sector para los más chicos.
Av. Donato Alvarez esq. Camarones / T. 3527-4696
LA POSTA DE ANTONIO, en Barracas
Un lindo bodegón, silencioso, con buena atención y, sobre todo, buenas carnes que llegan con el punto de cocción que el cliente desea. Para empezar a picar, una buena opción son los bocaditos de acelga; una vez atravesada esta etapa más veggie, ahí sí: pedir matambrito o pechito de cerdo, lomo, asado de tira o entraña. La carta de vinos empieza en $90 y, en promedio, a la hora de pedir la cuenta, hay que desembolsar $250. Para no morfarse esperas, lo mejor es ir en un día de semana. Viernes y sábados, es muy probable encontrarse con el lugar completo.
Jovellanos 919 / T. 4302-8062
DON ZOILO, en Villa Crespo
Desde hace 26 años, Don Zoilo da en el blanco: buenos asados y mozos atentos y experimentados forman parte de la simleza bien entendida que ofrece este restaurante ubicado en una antigua casona. Las porciones de la carne pueden compartirse, llegan a la mesa con sabrosas salsas parrilleras y se las puede acompañar con fritas, ensaladas o puré. El vacío y el matambrito de cerdo se llevan todos los reconocimientos, mientras que a la hora del postre, el tiramisú no defrauda. En promedio, el gasto por cabeza es de $200. Los vinos empiezan en 85 pesos.
Luis Viale 501 esq. Honorio Pueyrredón / T. 4588-1194
LA TABERNA DE ROBERTO, en Boedo
Si Homero Manzi es la cara de Boedo por su historia tanguera, lo de Roberto se alza como su gran representante parrillero. No hay que esperar una gran decoración, porque lo importante pasa por lo que se cocina en el fuego, como el bife de chorizo mariposa —para compartir— y el asado. Las parrilladas (la más chica, para dos comensales, está $150) vienen con guarnición sin cargo —fritas o ensalada—. Otro punto a favor es que Roberto no cobra el cubierto. Redondeando, con vino y postre incluidos, la visita a La Taberna termina saliendo alrededor de 220 pesos.
Inclan 3802 esq. Castro Barros / T. 4922-7384
DON NICETO, en Palermo
La fórmula de esta parrilla no tiene secretos: buena carne y precios accesibles para comer al paso, sentado en el mostrador, en una zona de Palermo todavía protegida del movimiento que hace latir al barrio. Desde un choripán hasta una porción de asado, entraña, bondiola o bife de chorizo, todo puede convertirse en un gran almuerzo o en una previa accesible. Para acompañar, se recomiendan las tortillas de papa y, por supuesto, una porción de fritas o ensalada. Si molesta el calor de la parri, entonces se pueden aprovechar las mesas en la vereda. En cuanto a los vinos, hay desde Vasco Viejo hasta DV Catena. Solo hay que tener en cuenta que no abren los días domingo y lunes.
Niceto Vega 5255 / T. 4777-8534
LOS AMIGOS DE JUAN, en Belgrano
Los amigos de Juan es una de esas parrillas en las que a cualquiera que pase por su frente y vea a la gente comiendo en la barra, le dan ganas aunque sea de pedir un chori para ver de qué se trata. En efecto, “Los amigos…” viene justo para saciar el hambre repentino, que llega al paso. La estrella es el vacío (una manteca) al plato o entre panes; le siguen el chivito, la bondiola y las costillitas de cerdo para mojar en salsa barbacoa. Tienen buenas promos, de distintos cortes, que incluyen fritas o ensaladas y gaseosa (para dos, a $200). Cuentan con servicio de delivery y take away. En cuanto a precios, se puede comer bien por 150 pesos.
Ciudad de la Paz 2009 / T. 4788-9198
Por Nicolás de la Barrera
Comentarios de los Lectores de PlanetaJoy
El ferroviario a media cuadra de la cancha de velez
Parrilla Peña excelente, todo riquisimo. Rodriguez Peña al 600
El boliche de Nico, en Av de los incas, muy buena
El Rincon de Antonio en Mosconi entre Terrada y Condarco, en Villa Pueyrredón
El Bodegón de Villa Luro, Avenida Rivadavia y Byron. El Ferroviario, es genial.
El Mosquito es una garcha...
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