Demasiado gordos Noticias por OleoDixit
El 42% de los niños entre 5 y 12 años en Buenos Aires tiene sobrepeso. El dato se desprende de una encuesta realizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la que se estudiaron los hábitos alimenticios de los porteños. No es un tema menor, y arroja luz sobre el lado oscuro de cómo se come y cómo se enseña sobre alimentación en la Ciudad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso y la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Para esto se usa el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso de una persona por su altura expresada en metros cuadrados. O sea, para expresarlo en términos de la ecuación: kg/m2. Si el IMC da como resultado más de 25, se considera sobrepeso, y si da más de 30, obesidad. Del porcentaje de niños con sobrepeso en Buenos Aires, la mitad tienen un IMC de más de 30.
Los motivos de este sobrepeso extendido son varios, pero otros números que arroja la encuesta pueden ayudar a entender algunos de ellos. Por un lado, sólo el 20% de los habitantes de la ciudad respondió que no comen frente a ninguna pantalla, ni de televisión ni de computadora. Eso significa que un abrumador 80% consume sus alimentos sin todos sus sentidos alerta. Esto parecería una cuestión meramente social, pero tiene un fuerte impacto en la salud y el sobrepeso.
De acuerdo a varios estudios recientes, pasar demasiado tiempo frente a una pantalla engorda. Parece sentido común que, si uno está frente a la computadora, entonces no está haciendo ejercicio, y por lo tanto, va a ser más propenso a engordar. Pero la realidad va incluso más allá de esto.
Según explicó la nutricionista Mónica Katz en una mesa debate el pasado 11 de junio, uno realiza aproximadamente 200 decisiones de alimentación diarias, de las cuales apenas 14 serían conscientes. Al estar distraído con la televisión o algún otro dispositivo, se tiende a comer de más. De ahí la importancia de comer con los sentidos enfocados: no solo permite disfrutar más de la comida y los sabores, sino que ayuda a ingerir menores cantidades. Según detalló Katz, más de 3 horas de pantalla diarias, engordan.
Por otro lado, la publicidad juega un rol muy importante en la obesidad infantil. Son frecuentes las propagandas de snacks y alimentos procesados y envasados de todo tipo, lo que lleva a un mayor consumo de este tipo de comidas, en detrimento de otras más saludables, como frutas y verduras.
El elevado porcentaje de sobrepeso en niños tiene que ver también con los hábitos de los adultos. Según la encuesta, las comidas favoritas de los porteños son el asado, las milanesas, las pastas y la pizza. Todas muy ricas, sin duda, y buenas en su cantidad justa, pero el exceso de estos alimentos, sumado a la falta de actividad física y el uso desmedido de pantallas, engorda.
El camino para mejorar la alimentación, tanto de niños como de adultos, tiene que ver con la educación. El Gobierno de la Ciudad cuenta con 50 nutricionistas que organizan charlas sobre nutrición en escuelas para padres, docentes y alumnos, y ofrece frutas en sus estaciones saludables. Un paso necesario y que deberá seguir ampliándose, ya que la relación entre nuestra salud y lo que comemos es estrecha: en la actualidad, 1 de cada 3 porteños mueren de enfermedades cerebro-cardio-vasculares, algo vinculado directamente con la alimentación y el ejercicio físico. Comer bien, entonces, no es solo una cuestión estética; también salva vidas.
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