Los jóvenes buscan vinos con matices
Fuente: Vinicast.
La escritora estadounidense Jean Twenge sostiene que los jóvenes (“Millenials” como dicen los académicos) tienen más confianza en sí mismos en las elecciones de consumo que la generación de sus padres. Yendo al vino, puede ser que eso explique cómo los jóvenes consumidores se han despojado de las recomendaciones de los “gurús” de las grandes revistas y se animan a explorar sin pudores, sin miedo, en busca de matices y de un carácter propio. De manera mucho más concreta, la degustación Argentina Beyond reunió un grupo de sommeliers, periodistas, blogueros, empleados de vinotecas y otra gente del sector para charlar sobre los gustos de los jóvenes de Nueva York, y probar vinos mendocinos de estilos diversos.
Entre los participantes estaban la popular escritora Alice Feiring, el periodista canadiense Remy Charest, los blogueros Sam Wilson, Cathy Dawson, Arnold Waldstein, entre los más reconocidos, además de estudiantes de sommelier de la International Culinary Center, sommeliers de restaurantes de Manhattan, importadores y varios representantes de vinotecas locales.
La idea fue explorar perfiles de vinos argentinos que procuran seriamente identidad de terroir, elaboraciones con menos intervención, y en algunos casos prácticas orgánicas y biodinámicas. “Muchos de los vinos argentinos que se encuentran en Estados Unidos se parecen demasiado entre sí. Tienen fruta madura, alcohol alto, y bastante roble. Este estilo ha logrado reconocimiento de las revistas especializadas y de la masa central del mercado, pero es posible que sea mucho menos atractivo para los jóvenes”, dice sommelier Henrique Castillo, del restaurante Valbella en Manhattan. La periodista Cathy Dawson, de Winexplorer, cree que los consumidores más jóvenes tienen otros valores de referencia ya que están conectados con muchas más fuentes de información vía redes sociales, y blogs. Sin embargo, Dawson advierte que “estos grupos de jóvenes de ciudades grandes no son, todavía, el músculo del mercado consumidor, sino grupos menores que van creciendo”.
No son datos menores para el vino argentino, que mantiene el mercado de Estados Unidos como su mayor blanco de exportaciones. La definición de Millenial varía según quien la use, pero lo cierto es que los jóvenes que nacieron entre finales de los ‘70 y finales de los 90 empiezan a crecer como segmento de “winelovers”. Se habla de 80 millones de Millenials, que serán uno de cada tres estadounidenses en el 2020.
También las grandes revistas se hacen eco de este cambio de paradigmas, como lo dice el columnista de Wine Spectator Matt Kramer. En una columna en el mes de octubre, Kramer sostenía que se está gestando una movida de consumo en el vino como nunca se vio y que “algo grande se está formando, con nuevos códigos y nuevos referentes”. Hasta lo compara con el movimiento underground en la música de los años ‘50 en Estados Unidos, cuando por un lado el pop lideraba los rankings de la masa, pero por debajo se iba gestando una nueva ola que escuchaba jazz y que crecería demoledoramente en el resto de esa misma década.
De todo eso se iba hablando en la degustación Argentina Beyond en esa tarde de fuerte nevada del barrio de Soho. Se descorcharon 6 vinos mendocinos: la primera versión del espumante Eclat de Bodega Caelum, en Mendoza y La Maison Penet de Champagne, el rosado biodinaimco de Finca Dinamia de San Rafael, el Sauvignon Blanc de Bacán, los Malbec de Alto Las Hormigas Terroir y Reserve, y el Malbec de Bacán.
La buena onda y los ricos platos del fantástico restaurante Cómodo fueron el marco ideal para esta primera experiencia de Argentina Beyond, que volverá con otra edición en junio del 2014 en Brooklyn.
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