Crisis vitivinícola: productores sin chances de producir uvas
Denuncian que el litro de Malbec del Valle de Uco no supera los $4,4,
que si se traslada a la uva es un equivalente de $2,86 por kilo.
-Que los operativos oficiales prevean mecanismos tales que sean los productores primarios los que reciban el pago en forma directa de manera que la estrategia impacte directamente en su beneficio y no en los eslabones intermedios de la cadena.
-Que se generen normas que transparenten el precio y condiciones de pago de la bodega (por la uva o por el vino) ANTES de que se elabore el producto de manera de terminar con la indefensión e inestabilidad del productor primario al momento de la cosecha.
-Que se profundicen los programas que apoyan la integración de los productores primarios para sacarlos de la falta de competitividad.
-Que los financiamientos disponibles (oficiales y privados) para cosecha y acarreo sean de más fácil acceso y que se disponga de mecanismos para que seamos las entidades representativas de los productores las que podamos ayudar a que los mismos logren este financiamiento. Esto es importante ya que otorga "autonomia fianciera" al productor primario frente a la bodega.
-Que se disponga de fondos (nacionales o provinciales) para generar "stocks de equilibro" que mitiguen los comportamientos especulativos de algunos actores de la industria, los que han provocado -entre otros- que los productores obtengamos por tercer año consecutivo, el mismo precio en inclusive menor por nuestro producto.
-Que se orienten más recursos oficiales (nacionales y provinciales) para que el mercado de vinos se expanda cada vez más.
Los productores vitivinícolas y los
elaboradores que no tienen mercado propio para despachar sus caldos al
mercado siguen denunciando problemas de rentabilidad.
Es que la vieja queja sobre que el precio de la uva que cobraron en la última vendimia ahora no alcanza para financiar la nueva producción a levantarse durante los primeros meses de 2014.
Al similar dicen padecer los bodegueros que para defender un poco más el precio de su trabajo en vez de vender la uva de sus viñedos elaboraron vino que esperan vender, hace meses, a granel o lo que es lo mismo, sin fraccionar.
Ellos, a pesar de que esperaron para no malvender sus vinos, ahora buscan financiarse para empezar a protejer la producción (de uvas) en el terreno que ya está en plena fase de maduración de sus frutos.
Dependen, como siempre ha ocurrido, de los grandes compradores de vino a granel que en definitiva son los que sí tienen marcas propias y mercado donde colocar sus vinos, tanto en el interior como en el exterior del país.
Por ello es que la Asociación de Viñateros de Mendoza emitió un crítico comunicado en el que explican sobre el caro problema que enfrentan:
La verdad sobre los Viñateros de Mendoza
El problema es grave para aquellos que pudieron vender sus uvas al momento de la cosecha (el mercado estuvo restringido y muchas bodegas bajaron sus planes de elaboración) y se magnifica para los que no tuvieron más remedio que entregarlas a la bodega para elaborar el vino que hoy penan por vender.
El precio que se ofrece por ese vino y los plazos para pagarlos, hace que en definitiva resulte peor que haber vendido la uva a precios que entonces parecían viles. Consideremos que hoy el precio de un litro de vino malbec del valle de Uco no supera los $ 4,4, que si lo trasladamos a la uva es un equivalente de $2,86 por Kg de uva; el vino de variedad Bonarda se paga a $2,6 el litro, que trasladado a la uva nos de $1,69 el kg, el precio hoy del mosto a $1,60 el lts da $ 1 el Kg de Uva.
Sucedió esto con todas las uvas y en todas las zonas de la Provincia. Con pequeñas diferencias unas variedades que otras, pero en casi todos los casos (salvo viñedos con excepcionales producciones o muy especiales por calidad y ubicación) fueron siempre por debajo de los costos que hemos tenido este año. Con esos precios y aún con buenos rendimientos por hectárea, el viñatero trabaja a pérdida. Ni pensar aquél que tuvo alguna inclemencia climática que lo haya dejado con mermas en la producción, como ha sucedido en muchas fincas de la zona este y en las variedades blancas este año.
A su vez el permanente incremento de los costos frente a precios congelados y deflactados (hay casos en que se ha pagado menos la uva que en el año 2010), han producido un gran desfasaje.
Si a ello le agregamos los larguísimos plazos (hasta 12 meses en algunos casos) que se toman las bodegas para pagar la uva o el vino, siempre a pesos congelados y sin ningún tipo de interés, los precios que figuran en las estadísticas no reflejan la realidad. Y a la altura del año que transitamos, buena parte de los viñateros están sin cobrar lo cosechado este 2013.
Los gastos que insumen los viñedos para llegar a la próxima cosecha con uvas de buena calidad, que con razón se nos exigen en bodega, hoy no se pueden afrontar con lo percibido por la cosecha anterior, y atento a que estamos en el mes de noviembre las perspectivas para la próxima cosecha no son en nada optimistas.
Alertamos que de continuar este proceso muchos viñateros deberán obligadamente abandonar sus viñedos. El buen vino nace en el viñedo, sería muy perjudicial para el futuro de la vitivinicultura no atender con urgencia la problemática que planteamos.
Somos conscientes de las dificultades de todo el sector, especialmente de aquellos que exportan el vino embotellado. Por lo absurdo de las retenciones que se le aplican, por la demora en la devolución del IVA y de los reintegros, por el significativo atraso cambiario frente al proceso inflacionario, por los altísimos costos del transporte, etc.; todos temas planteados reiteradamente a los Gobiernos Nacional y Provincial.
Somos conscientes también que el proceso inflacionario de desmedido aumento de costos internos perjudica a todo el sector, como así también la concentración de la distribución y comercialización en manos de grandes cadenas que cada vez abusan más del productor.
Somos también conscientes que el proceso de concentración de la industria en pocos y grandes grupos compradores dificulta la competencia permitiendo el abuso de bajos precios de la uva y vino que tanto nos perjudica.
Pero también sabemos que no hay exceso de stock de vinos ni precios en góndola que justifiquen los precios que nos están pagando por nuestra uva; lo que nos lleva a afirmar que, a pesar de todas las causas enumeradas que dificultan seriamente la rentabilidad de toda la cadena, es absolutamente injusto y un atentado contra la sustentabilidad de la actividad vitícola el precio que se está pagando por nuestras uvas.
Hoy -como siempre- el incremento de costos puede ser absorbido por otros eslabones de la cadena, transfiriéndolo al precio y/o por el incremento del tipo de cambio del último año. Una vez más, los productores primarios hemos quedado atrapados como variable de ajuste para mantener la rentabilidad de los otros eslabones. Advertimos que esta situación no es en absoluto sustentable y desembocará en viñedos abandonados y/o mal trabajados, disminuyendo la cantidad y calidad de las uvas de nuestra Provincia. Cabe recalcar el papel social que cumple la actividad donde miles de pequeños productores las desarrollan como único sustento familiar. Con éste proceso de deterioro del sector primario por lo ya comentado tiende a que desaparezcan y esto no es un cambio en la matriz productiva es la aniquilación de un sector alentando un proceso de concentración total de la actividad. Todas estas apreciaciones coinciden con el estudio de competitividad del sector realizado por la COVIAR.
Insistimos que se debe trabajar en conjunto para elaborar un esquema donde el productor reciba en forma equitativa un precio justo por su labor, el cual debe estar directamente relacionado con el precio del producto final. Somos el eslabón principal de la reconversión vitivinícola de la provincia fuimos nosotros los que reconvertimos nuestros viñedos dadas las exigencias de la nueva vitivinicultura es por ello que hoy exigimos un trato justo y equitativo.
Solicitamos que todos los sectores y al gobierno que tomen conciencia de esto y que se tomen medidas URGENTE para enfrentar esta futura vendimia con otro contexto.
Fuente: http://www.mdzol.com/nota/503592-crisis-vitivinicola-sin-chances-de-producir-uvas/
Es que la vieja queja sobre que el precio de la uva que cobraron en la última vendimia ahora no alcanza para financiar la nueva producción a levantarse durante los primeros meses de 2014.
Al similar dicen padecer los bodegueros que para defender un poco más el precio de su trabajo en vez de vender la uva de sus viñedos elaboraron vino que esperan vender, hace meses, a granel o lo que es lo mismo, sin fraccionar.
Ellos, a pesar de que esperaron para no malvender sus vinos, ahora buscan financiarse para empezar a protejer la producción (de uvas) en el terreno que ya está en plena fase de maduración de sus frutos.
Dependen, como siempre ha ocurrido, de los grandes compradores de vino a granel que en definitiva son los que sí tienen marcas propias y mercado donde colocar sus vinos, tanto en el interior como en el exterior del país.
Por ello es que la Asociación de Viñateros de Mendoza emitió un crítico comunicado en el que explican sobre el caro problema que enfrentan:
La verdad sobre los Viñateros de Mendoza
El problema es grave para aquellos que pudieron vender sus uvas al momento de la cosecha (el mercado estuvo restringido y muchas bodegas bajaron sus planes de elaboración) y se magnifica para los que no tuvieron más remedio que entregarlas a la bodega para elaborar el vino que hoy penan por vender.
El precio que se ofrece por ese vino y los plazos para pagarlos, hace que en definitiva resulte peor que haber vendido la uva a precios que entonces parecían viles. Consideremos que hoy el precio de un litro de vino malbec del valle de Uco no supera los $ 4,4, que si lo trasladamos a la uva es un equivalente de $2,86 por Kg de uva; el vino de variedad Bonarda se paga a $2,6 el litro, que trasladado a la uva nos de $1,69 el kg, el precio hoy del mosto a $1,60 el lts da $ 1 el Kg de Uva.
Sucedió esto con todas las uvas y en todas las zonas de la Provincia. Con pequeñas diferencias unas variedades que otras, pero en casi todos los casos (salvo viñedos con excepcionales producciones o muy especiales por calidad y ubicación) fueron siempre por debajo de los costos que hemos tenido este año. Con esos precios y aún con buenos rendimientos por hectárea, el viñatero trabaja a pérdida. Ni pensar aquél que tuvo alguna inclemencia climática que lo haya dejado con mermas en la producción, como ha sucedido en muchas fincas de la zona este y en las variedades blancas este año.
A su vez el permanente incremento de los costos frente a precios congelados y deflactados (hay casos en que se ha pagado menos la uva que en el año 2010), han producido un gran desfasaje.
Si a ello le agregamos los larguísimos plazos (hasta 12 meses en algunos casos) que se toman las bodegas para pagar la uva o el vino, siempre a pesos congelados y sin ningún tipo de interés, los precios que figuran en las estadísticas no reflejan la realidad. Y a la altura del año que transitamos, buena parte de los viñateros están sin cobrar lo cosechado este 2013.
Los gastos que insumen los viñedos para llegar a la próxima cosecha con uvas de buena calidad, que con razón se nos exigen en bodega, hoy no se pueden afrontar con lo percibido por la cosecha anterior, y atento a que estamos en el mes de noviembre las perspectivas para la próxima cosecha no son en nada optimistas.
Alertamos que de continuar este proceso muchos viñateros deberán obligadamente abandonar sus viñedos. El buen vino nace en el viñedo, sería muy perjudicial para el futuro de la vitivinicultura no atender con urgencia la problemática que planteamos.
Somos conscientes de las dificultades de todo el sector, especialmente de aquellos que exportan el vino embotellado. Por lo absurdo de las retenciones que se le aplican, por la demora en la devolución del IVA y de los reintegros, por el significativo atraso cambiario frente al proceso inflacionario, por los altísimos costos del transporte, etc.; todos temas planteados reiteradamente a los Gobiernos Nacional y Provincial.
Somos conscientes también que el proceso inflacionario de desmedido aumento de costos internos perjudica a todo el sector, como así también la concentración de la distribución y comercialización en manos de grandes cadenas que cada vez abusan más del productor.
Somos también conscientes que el proceso de concentración de la industria en pocos y grandes grupos compradores dificulta la competencia permitiendo el abuso de bajos precios de la uva y vino que tanto nos perjudica.
Pero también sabemos que no hay exceso de stock de vinos ni precios en góndola que justifiquen los precios que nos están pagando por nuestra uva; lo que nos lleva a afirmar que, a pesar de todas las causas enumeradas que dificultan seriamente la rentabilidad de toda la cadena, es absolutamente injusto y un atentado contra la sustentabilidad de la actividad vitícola el precio que se está pagando por nuestras uvas.
Hoy -como siempre- el incremento de costos puede ser absorbido por otros eslabones de la cadena, transfiriéndolo al precio y/o por el incremento del tipo de cambio del último año. Una vez más, los productores primarios hemos quedado atrapados como variable de ajuste para mantener la rentabilidad de los otros eslabones. Advertimos que esta situación no es en absoluto sustentable y desembocará en viñedos abandonados y/o mal trabajados, disminuyendo la cantidad y calidad de las uvas de nuestra Provincia. Cabe recalcar el papel social que cumple la actividad donde miles de pequeños productores las desarrollan como único sustento familiar. Con éste proceso de deterioro del sector primario por lo ya comentado tiende a que desaparezcan y esto no es un cambio en la matriz productiva es la aniquilación de un sector alentando un proceso de concentración total de la actividad. Todas estas apreciaciones coinciden con el estudio de competitividad del sector realizado por la COVIAR.
Insistimos que se debe trabajar en conjunto para elaborar un esquema donde el productor reciba en forma equitativa un precio justo por su labor, el cual debe estar directamente relacionado con el precio del producto final. Somos el eslabón principal de la reconversión vitivinícola de la provincia fuimos nosotros los que reconvertimos nuestros viñedos dadas las exigencias de la nueva vitivinicultura es por ello que hoy exigimos un trato justo y equitativo.
Solicitamos que todos los sectores y al gobierno que tomen conciencia de esto y que se tomen medidas URGENTE para enfrentar esta futura vendimia con otro contexto.
Fuente: http://www.mdzol.com/nota/503592-crisis-vitivinicola-sin-chances-de-producir-uvas/
Algunas medidas pueden ser:
-Que los operativos oficiales prevean mecanismos tales que sean los productores primarios los que reciban el pago en forma directa de manera que la estrategia impacte directamente en su beneficio y no en los eslabones intermedios de la cadena.
-Que se generen normas que transparenten el precio y condiciones de pago de la bodega (por la uva o por el vino) ANTES de que se elabore el producto de manera de terminar con la indefensión e inestabilidad del productor primario al momento de la cosecha.
-Que se profundicen los programas que apoyan la integración de los productores primarios para sacarlos de la falta de competitividad.
-Que los financiamientos disponibles (oficiales y privados) para cosecha y acarreo sean de más fácil acceso y que se disponga de mecanismos para que seamos las entidades representativas de los productores las que podamos ayudar a que los mismos logren este financiamiento. Esto es importante ya que otorga "autonomia fianciera" al productor primario frente a la bodega.
-Que se disponga de fondos (nacionales o provinciales) para generar "stocks de equilibro" que mitiguen los comportamientos especulativos de algunos actores de la industria, los que han provocado -entre otros- que los productores obtengamos por tercer año consecutivo, el mismo precio en inclusive menor por nuestro producto.
-Que se orienten más recursos oficiales (nacionales y provinciales) para que el mercado de vinos se expanda cada vez más.
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