Sushi: los imperdibles de Buenos Aires por CecidePalermo
A Bistró Tokio se llega por referencias, ya que el local no da a la calle y está en un primer piso al que se accede por una escalerita un poco misteriosa. El salón es bastante sencillo y despojado de decoración salvo por un par de detalles como la cortina de la entrada y una repisa cerca de la barra del sushiman. Si llegás antes de las 20 horas, probablemente encuentres el local lleno de público de la comunidad japonesa, lo que nos da un indicio de que estamos en uno de los mejores lugares de Buenos Aires, en mi humilde opinión, para degustar muy buenos exponentes de la auténtica cocina nipona.
Gracias a varias aclaraciones, recomendaciones y explicaciones de Leandro, nuestro mozo de antepasados japoneses que nos brindó un magnífico servicio, pedimos una bandeja de 26 piezas de sushi, entre niguiri, sashimi y rolls, que resultó perfecta y bien abundante porque trae dos temakis, conos grandes de arroz y salmón envueltos en alga que valen por dos o tres piezas. Mi favorito fue el gunkan, un roll con guacamole sazonado con tabasco, un manjar. La selección de vinos es un poco limitada; opté por un Sauvignon Blanc de Santa Julia, servido en copas sencillas, como las de casa. A la hora del postre, soy un poco reticente a dejarme tentar por las propuestas orientales pero me incliné por un parfait de limón y jengibre acompañado por té verde que fue una muy grata sorpresa y el broche de oro para un excelente desfile de lo mejor que ofrece este rincón japonés en Belgrano.
2. JARDÍN JAPONÉS
El Jardín Japonés es un lugar que me transporta a mi fantasía japonesa, una visión idílica de cerezos en flor, caminitos de roca, arroyos cantarines y puentecitos rojos, que aunque no la viví en persona porque todavía no he ido a Japón, está presente en dos cuadritos que adornan un rincón en casa.
Aun de noche, este lugar único en Buenos Aires tiene un encanto que para mí surte el efecto casi de un hechizo. Me senté en una mesa al lado del ventanal y pasé largos minutos observando absorta la armoniosa belleza y la paz que trasmite el jardín iluminado. El salón se propone llevar a su interior ese mismo clima y lo logra gracias a la iluminación tenue y cálida, el mobiliario en madera oscura, los sectores con tatamis para comer sentado en el suelo y la música suave, que crean un ambiente súper romántico. Elegí un combo de 35 piezas de sushi para compartir entre dos y disfrutamos de una muy buena selección de sashimi de salmón y pescado blando, niguiris de salmón y ebi (langostino), y diversas variedades de rolls con ebi rebozado, piel de salmón, queso Philadelphia, palta, pepino, mango y tamago (huevo). Un detalle positivo es que en la carta de vinos tienen varias opciones de rosado, mi maridaje preferido con el sushi; elegí acompañar el banquete con un Alamos Malbec Rosé, que le quedaba de maravillas. Sólo dejamos un par de piezas, para la Pachamama, dirían en el NOA, y no nos quedó lugar para el postre.
3. TENKUU
“Tenkuu” es una palabra japonesa que significa lugar mágico entre el cielo y el paraíso, y resulta un nombre muy adecuado para este restó íntimo y encantador, donde se cuidan todos los detalles para que pases una velada especial a la luz de las velas, con un fondo musical suave de clásicos de jazz.
Conviene reservar para no quedarse afuera porque sólo hay 16 cubiertos distribuidos en unas pocas mesas y un par de puestos en la barra del sushiman. Alan, el mozo, trabaja en el local casi desde que abrió sus puertas hace 4 años, así que conoce muy bien la carta y hasta habla japonés. El menú es bastante amplio, ya que no sólo incluye comida japonesa sino que también ofrece diversas especialidades de la gastronomía asiática en woks, pescados y gyozas, y fusión peruana. Tuve la oportunidad de degustar una sopa de miso con tofu frito de entrada y después una bandeja de sushi de unas 30 piezas, muy completa: sashimi de engawa (una parte del lenguado cerca de la aleta que es muy popular entre los japoneses), niguiris de salmón y lenguado, rolls con palta, rúcula y mis preferidos: los de ebi empanado. También nos deleitamos con una mini degustación de postres occidentales en donde se luce el pastelero con un cierre a todo chocolate que para mi gusto le va muy bien a la comida japonesa. Todo fue fresquísimo y delicioso, y lo acompañamos con una copa de Chardonnay de Familia Gascón; pero después mi amigo sommelier, con quien compartí el festín, invitó una botellita de Ozeki Sake, porque yo nunca había probado, y mi primera vez con el sake no podría haber sido mejor: ¡kanpai!
Ceci de Palermo’s picks
1. BISTRÓ TOKIO
You get to Bistro Tokyo by word of mouth, since it does not have a noticeable marquee on the street and it is on a first floor climbing a rather mysterious-looking staircase. The room is quite simple and sort of deprived of too many furnishings and decoration other than a couple of details such as the curtain at the entrance and a bookcase with miniatures near the sushi man’s station. If you get there before 8 PM, you will probably find a whole crowd of patrons who belong to the japanese community, which is a good sign that tells me I have arrived in one of the best places in Buenos Aires to enjoy a taste of authentic japanese food, in my humble opinion. Thanks to a number of explanations and recommendations by Leandro, our expert waiter who is 3rd generation argentinian-japanese and who provided great service, we ordered a tray with 26 pieces of assorted sushi -niguiri, sashimi and rolls- which was just right in terms of variety and abundance, since there were two temakis, big rice and salmon cones wrapped in nori seaweed that are the equivalent to two or three pieces; my favorite was the gunkan, a roll topped with Tabasco spiked guacamole, delicious. The wine selection is a little limited; I chose Sauvignon Blanc by Santa Julia, served in humble glasses, just as the ones you may have at home. When it comes to dessert, I am usually a little reluctant to go with typical japanese choices but this time I ordered a lemon and ginger parfait with green tea, which was a nice surprise and a good ending for a wonderful evening tasting the best this japanese corner in Belgrano has to offer.
2. JARDÍN JAPONÉS
El Jardín Japonés (the Japanese Garden) is a spot that transports me to my japanese fantasy, an idyllic vision of blooming cherry trees, paths made of rocks, tinkling brooks and wooden bridges painted in red, which -although I have not had the chance to see it in person yet- is an image present in a couple of pictures that decorate a special corner in my apartment. Even at night, the Japanese Garden’s charm, a truly unique sight in Buenos Aires, works like a spell on me. I sat at a table by the large floor-to-ceiling window to enjoy the view for a while and to soak up the peace and harmony that radiates from the beautiful garden. The dining room tries to recreate the same atmosphere indoors and succeeds in doing so thanks to the soft, warm lighting, the dark wood furniture, the tatami areas to eat sitting on the floor and the music, all elements that make for a super romantic environment. I chose a 35 piece sushi platter to share and we enjoyed a great selection of salmon and white fish sashimi, salmon and ebi (shrimp) niguiris, and several varieties of rolls: fried shrimp, salmon skin, Philadelphia cheese, avocado, cucumber, mango and tamago (egg). A good detail is that the wine list carries several rose wines, my favorite match to go with sushi; I chose Alamos Malbec Rosé, an option that proved to be a perfect match for the sushi feast. We just left a piece or two on the tray for Mother Earth, as the tradition goes in the North West of Argentina, where the first sip of wine is poured on the ground, and we had no room left for dessert.
3. TENKUU
“Tenkuu” is a japanese word that means a magical place between the sky and heaven, and it suits this charming, intimate place where they pay a lot of attention to detail so that your evening becomes a special candle-lit event, in a cool atmosphere with a soft soundtrack of jazz standards. It is advisable to make a reservation if you don’t want to lose your chance to visit Tenkuu because it only has 16 seats between a handful of small tables and a couple of stools at the sushi man’s bar. Alan, the waiter, has been working here since they opened for business, 4 years ago, so he knows the menu very well and he even speaks some japanese. The menu is quite extensive, since they not only serve japanese food but also different dishes from asian cuisine, such as wok and fish specialties, as well as peruvian fusion alternatives. In my case, I had the opportunity of enjoying a tasting menu which started with some miso soup with fried tofu, followed by a 30 piece sushi platter, complete with engawa sashimi (raw, thinly sliced sole, a cut near the fin that is very popular among Japanese diners), sole and salmon niguiris, rolls with avocado and rocket leaves, and my favorite: fried shrimp rolls. We also enjoyed a mini sampler of the western desserts where the pastry cook shows off his skill with a final chapter that I would entitle “chocolate galore”, something that for yours truly is a great match for japanese food. Everything was really fresh and delicious, and we drank a glass of Chardonnay by Familia Gascón. To bring the evening to a perfect close, my friend -who shared the feast with me and who happens to be a sommelier- bought a bottle of Ozeki Sake so that I had the chance to taste sake for the first time and make a toast. The whole experience could not have been better -kanpai!
Otros a tener en cuenta: SHOGUN, Nikkai, Shokudo,
Yuki, Miyako, Hikaru, Furaibo, Shabu Shabu pero el MEJOR de todos es
Matsuoka sushi (tanto en la presentación, la mano del sushi-man,
sabores, tipo de cocción, etc). MATSUOKA SUSHI.
http://www.guiaoleo.com.ar/restaurantes/Matsuoka-sushi-12848
Comentarios