Decantar, oxigenar y hacer pavadas
Fuente: Vinarquía | Ariel Rodríguez.
Cuando Nathan Myhrvold dejó Microsoft en 2000 se
dedicó a sus dos pasiones: la investigación científica y la cocina.
Junto a un grupo de científicos financiados por él registró más de 500
patentes de diversa aplicación y un libro de cocina: Modernist Cuisine.
El libro, editado en 2011, tiene 2438 páginas organizadas en 5 tomos y
se ha convertido en un monumento de la ciencia aplicada a la
gastronomía. No sólo explica cómo funcionan los procedimientos más
elementales sino que también propone las más diversas formas de
innovación. En la sección dedicada a los vinos propuso una idea
polémica: el hiperdecantado (Hyperdecanting). La idea es
simple, si metemos el vino en una licuadora lograremos que se oxigene en
30 segundos. Sí, como leyeron, en una licuadora.
El concepto es entendible, la licuadora obligará con toda su
brutalidad a que el vino “respire”. Aunque funciona, esta idea tiene
varios puntos a discutir. Primero, decantar no es lo mismo que oxigenar.
Decantar consiste en separar el vino de sus sedimentos. Si sabemos que
tenemos un vino con bastantes sedimentos por el paso de los años
debemos verterlo cuidadosamente en el decantador, procurando que la
mayor parte de la “borra” quede en la botella. Se suele usar una vela o
luz de fondo para saber cuándo parar. Luego, al servir, debemos ser
cuidadosos nuevamente por si quedó algo. Las formas de la botella y el
decantador serán nuestros aliados para evitar que estos posos (así se
los puede llamar también) nos amarguen el vino. El decanter tiene
otro uso también, oxigenar. Al estar en un recipiente que propicia un
mayor contacto con el oxígeno el vino se “abre”, brindando todo su
potencial de aromas, puliendo algunas rudezas y eliminando ciertos
aromas a encierro propios de una larga guarda. En conclusión, no estamos
“hiperdecantando” sino “hiperoxigenando”.
Foto de Modernist Cuisine |
Segundo, al meter el vino junto con sus sedimentos y licuarlos estamos dejándolos en suspensióny
su gusto es horrible. A los sumo deberíamos decantarlo antes de darle
con la minipimmer. ¡Y que ésta no tenga ningún sabor residual de
comidas anteriores!
Tercero, ¿podemos ser tan impacientes? El autor dice que probó el método con un Château Margaux 1982 y buscando en la web encontré experiencias con otros grandes vinos franceses e italianos como Barolo.
Si tenemos la posibilidad de tomar un vino de U$S 3500 como el Château
Margaux o cualquier otro vino importante que ganará mucho con la
correcta decantación y oxigenación, ¿vamos a meterlo en una licuadora?
¿o disfrutaremos de toda “la previa” como le decimos acá?, ¿no es más
lindo sentir cómo el vino se abre en la copa?. Yo creo que vivir la
tensión previa a un gran vino, disfrutar sus “momentos” es más
divertido. Como dijo Dr. Vinny de Wine Spectator: “También
puedo abrir una botella más rápido con una motosierra que con un
sacacorchos, pero eso no la convierte en una mejor herramienta”.
Enlaces relacionados: How to hyperdecant your wine, en ModernistCuisine.com How to decant wine with a blender, por Nathan Myrhvold I put an expensive Barolo in a blender, en el blog de Leiti Hsu Vino “hiperdecantado”, en DorarNoSella.com Respuesta de Mr. Vinny, en Wine Spectator
Publicado por Ariel Rodríguez
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