Bernata: espíritu español en Buenos Aires



Madrileña pero de familia gallega, Luz Fernández García armó su propio lugar en una esquina en Buenos Aires. Tapas, tragos, vinos y el sabor histórico y moderno de España en el corazón de Palermo viejo.

La propuesta es de tapas”, cuenta Luz, como si en esas cinco palabras se definiera todo lo que hay en Bernata, el lugar que abrió a principios de julio. Fernández y García son los dos apellidos de Luz, ambos gallegos, la patria de sus padres, y de la que recuerda su clima tempestuoso, la comida de su infancia y, también, su arquitectura antigua, hecha a base de piedra. “Es maravilloso en España como, en pocos kilómetros, todo cambia, desde el paisaje hasta la comida”, cuenta desde atrás de la barra, siempre sonriendo y atenta a cada comensal que llega. Arquitecta, dejó la profesión para venirse a Buenos Aires con su marido argentino y montar Bernata en la esquina de Uriarte y Honduras.

Se nota en la ambientación una mirada personal, con espejos sobre una pared de ladrillo a la vista, ventanas a la calle, azulejos blancos y una barra al centro del lugar. La barra es tal vez el mejor lugar para conocer lo que sirven, también para probar los tragos pensados y creados por Renato “Tato” Giovannoni, que a tono de lo que pasa en España puso al frente una variedad de Gin Tonic de autor. Usando distintas marcas de gin (incluidas rarezas a nivel local como el Gin Mare) y agua tónica de 1724 (elaborada en Rio Negro), suma ingredientes locales como el Legui, la sidra y hasta las hierbas del clásico Cachamai.

Comer y compartir
La carta propone platos que se pueden pedir como tal, para compartir o en tapa, para comer con la mano. Lo ideal es elegir varios platos y compartirlos. Luz, amante de la cocina, se encargó personalmente de definir la carta, jugando con los clásicos de Madrid y de otros lugares de España (Galicia y el país Vasco, presentes), buscando siempre los mejores productos locales. Hay tapas clásicas como pantumaca con anchoas (que pronto será con jamón crudo, $45), rabas que no son rabas ($52) y llegan en pinchos y con alioli, o unas riquísimas croquetas de jamón y tinta de calamar ($53). Uno de los mejores platos es el puré con huevo y aceite de trufa, que sirven dentro de un frasco. “Cuidado que la tapa está caliente, hay que abrirlo y sentir los aromas”, cuenta el joven camarero. Delicioso. Hay también tortilla de patatas ($44), huevo roto de Madrid (con papas y jamón crudo, $37) que, como el arroz negro ($38 o $65) y la fideua ($35 o $62), sirven en una sartén de hierro. Para terminar, muy buena la cazuela de mar ($38 o $68) y el estofado de ternera ($42 o $65), tierno y en su punto justo.

La carta irá cambiando según lo que aparezca en el mercado y la devolución de la gente que prueba los platos. Como en los bares de tapas de España, el lugar propone, el público elige, y la carta acepta ese diálogo.

Gran anfitriona, Luz abre las puertas de Bernata con la calidez de quien se siente en casa.

Bernata
Uriarte 1610
Tel.: 4833-5514
Martes a sábados desde las 20:30
Escrito por: MARTIN AUZMENDI
 
 

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