Dos Notas sobre alimentos y las dietas

El pan no engorda?



Un grupo de investigadores reivindica al gran alimento "prohibido" para los embanderados de las dietas. Sus conclusiones y la opinión de una especialista.

Las dietas que incluyen pan permiten adelgazar en igual medida que las dietas que lo excluyen. A esa sorprendente y, para muchos, polémica conclusión llegó un estudio del Hospital de La Paz de Madrid. Según los autores, la gente deja de consumir estos alimentos por "falsos mitos".

La investigación consistió en comparar dos dietas hipocalóricas con pan y sin pan en mujeres con sobrepeso u obesidad. El resultado: en ambos grupos se redujo por igual el peso corporal y la masa grasa.

"Yo el pan lo indico en cualquier plan de descenso de peso", coincide la licenciada en nutrición Viviana Viviant. "El objetivo es que la gente se habitúe a sacar la panera y comerlo solo en el desayuno y la merienda", agrega la directora de Nutrición y vida sana.

¿Cuánto hay que comer? Depende de cuánto busque adelgazar la persona. "En un plan de 1.200 calorías recomiendo una rebanada en el desayuno y una en la merienda. En uno de 1.500 calorías sugiero dos en el desayuno y una en la merienda. Los planes de 1.800 calorías (por lo general, para hombres) incluyen dos en el desayuno y dos en la merienda", enumera Viviana.

El tipo de pan también es importante. Según la especialista, tiene que ser integral, de salvado o de semillas. Conviene que sea de molde: tiene menos grasa que el de panadería y nos tienta menos. El árabe es otra buena opción porque tiene poca miga.

Cuidate por más tiempo

Otra conclusión del estudio español es que el pan reduce el riesgo de abandonar la dieta. Entre las mujeres que lo comieron, el cumplimiento se mantuvo estable. Pero en aquellas que excluyeron al pan las trasgresiones fueron aumentando a medida que pasaban las semanas.

Para asegurar el seguimiento, debemos ser permisivos. "Todos los alimentos deben estar en un plan de alimentación de descenso de peso. Solo hay que aprender a manejar las cantidades", opina Viviant.

Fuente: Clarin

Carnes: Son la mejor fuente proteica?


En el centro del debate desde hace un tiempo, su inclusión en los menúes es cuestionada. Para algunos, son absolutamente evitables; para otros, esenciales. ¿Qué es mejor: rojas o blancas? ¿Engordan? ¿Son realmente irremplazables? Las respuestas de un especialista.

Por el Dr. Rubén Mühlberger

Las carnes magras (de vacuno, conejo, cerdo u otro) y la carnes de aves de corral o blancas (pollo, pavo u otras) se suelen ubicar en el tercer nivel de la pirámide alimentaria.

Polémicos y cuestionados en los últimos tiempos, estos alimentos tienen un alto contenido de proteínas y de aminoácidos esenciales. También poseen un elevado nivel de vitaminas del complejo B (sobre todo B12, que sólo se obtiene de alimentos de origen animal y es antioxidante), vitamina A y oligoelementos como yodo, hierro, selenio, fósforo y zinc.

Su contenido en calorías y grasas varía considerablemente según el tipo de animal. Una porción de pollo, por ejemplo, aporta alrededor de 165 calorías y presenta unos 7 gramos de grasa, mientras que un bife de vaca contiene 18 gramos de grasa y aporta unas 280 calorías.

Por eso, lo ideal es consumir siempre cortes magros y emplear métodos de cocción saludables. En cuanto a la periodicidad, se recomiendan 3 o 4 raciones por semana, variando el tipo de carne.

Las rojas: vaca, ternera y buey. Según el tipo de animal, su edad y el corte que se consuma, se presentan diferentes características nutritivas. Por ejemplo, a igual peso, la carne de ternera contiene menores porcentajes de grasa, colesterol y aporte calórico que la carne de vacuno mayor. Por eso, lo recomendable es evitar las carnes de animales adultos ya que su consumo en exceso eleva el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. También existen notables diferencias entre los cortes en cuanto a contenido graso y calórico: en una ración de 100 gramos de bife de costilla hay unos 35 gramos de grasa y aporta 450 calorías, mientras que un filete de lomo o solomillo tiene unos 18 gramos de grasa y 280 calorías.

Pollo. Es una de las carnes más magras. Muy fácil de digerir, aporta menos calorías que la carne vacuna pero puede compararse a ésta en cantidad de proteínas. Su valor nutritivo varía según la edad del animal y las piezas cárnicas. La pechuga de los ejemplares jóvenes, por ejemplo, contiene menor proporción de ácidos grasos saturados y colesterol, y mayor cantidad de proteínas y ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. Su aporte calórico resulta menor si se elimina la piel.

Conejo. Sobresale por ser muy magra, tener poco colesterol y notable contenido proteico. Por su fácil digestión, se la incluye en las dietas bajas en calorías y grasas y, además, para prevenir problemas cardiovasculares o de obesidad. La composición nutritiva de esta carne varía según el tipo de crianza del animal. Los de granja (domésticos) tienen más grasa que los criados en libertad (de monte o silvestres) y esa cantidad aumenta con la edad del ejemplar.

Pavo. Su consumo se ha ido incrementando paulatinamente porque es fácil de digerir, tiene bajo aporte calórico y un contenido de proteínas tan sobresaliente como el de la carne de vaca. Contiene cantidades inferiores de grasa y de colesterol. Estas cualidades nutricionales la hacen ideales para las dietas de adelgazamiento y también para aquellas personas que suelen padecer trastornos digestivos.

Cerdo. Es la carne más recomendada para consumo (después de las de ave y conejo), sobre todo en las piezas muy magras, como la cinta y el solomillo. Su porcentaje de grasa no es muy elevado y la mayor parte (48%) son ácidos grasos monoinsaturados del tipo oleico, que reducen el colesterol LDL y aumentan el HDL.

Cordero. Contiene un elevado porcentaje de grasa, sobre todo en forma de ácidos grasos saturados. Lo aconsejable es limitar su consumo, más aún si procede de animales jóvenes adultos ya que la grasa se sitúa dentro de las fibras musculares y no puede ser eliminada. Está contraindicada en dietas de adelgazamiento y si se padece de algún trastorno cardiovascular. Su composición nutricional varía de acuerdo al tipo de pieza cárnica y a si se elimina su grasa o no. La pierna de cordero joven es la más saludable de todas: en 100 gramos hay 185 calorías, 15 gramos de proteínas y 14 gramos de grasa.

Dr. Rubén Mühlberger, médico especialista en anti-aging. Su último libro es "La fórmula genética de 3 semanas". Más info: www.cmbaires.com.ar

Fuente: Clarin

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