La elaboración de vinos se ve comprometida por la restricción a las importaciones
Fuente: Diario Los Andes | Mariano Zalazar.
Por sus consecuencias negativas, es tema de agenda en medios de todo el país la barrera a las importaciones que impuso la Secretaría de Comercio Interior que dirige Guillermo Moreno. Fue en los primeros días de febrero, a pocos días del comienzo de cosecha de uva, que se implementó la Resolución General 3255, que obliga a la “Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI)” ante la AFIP.
Las restricciones a la compra de bienes extranjeros, pretenden cuidar las divisas que tiene el país para que no se produzcan tensiones en el mercado cambiario. La herramienta que utiliza el Gobierno Nacional para cumplir con su objetivo, es la sustitución de productos importados por otros fabricados dentro del territorio argentino.
Esta determinación, ha provocado faltantes en toda la cadena productiva de las bodegas, ya que no todos los productos cuya importación es restringida son también fabricados en Argentina. Quedaron en evidencia primero las dificultades para conseguir repuestos de máquinas cosechadoras y productos químicos para los viñedos. Hoy, salen a la luz falencias que complican la etapa estrictamente enológica de la elaboración.
En algunos casos, los bodegueros compran químicos y materiales a empresas que se encuentran fuera del país. En otros, se nutren de los productos de la industria local.
Representantes de diferentes empresas proveedoras de insumos enológicos de Argentina, explicaron que ellos también se ven afectados por la medida y los problemas no se han hecho esperar.
“Hemos tenido problemas con las importaciones que hemos solicitado. En los primeros quince días bajo la nueva resolución, recibimos la autorización de sólo dos de los diez pedidos que elevamos. El proceso es muy lento. Sin duda provocará una demora en la recepción de la mercadería faltante y por ende aumento de precios”, comentó Enrique Bouillard, director de la empresa que lleva su nombre.
Enrique Bouillard y CIA, vende principalmente Diatomeas CELATOM, Levaduras I.O.C, insumos químicos (ácido cítrico y L-Málico), sorbato de potasio, soda cáustica, carbones vegetales activados y PVPP POLYCLAR.
Por su parte, Felix Ruiz, presidente de Partner SRL, indicó que en su caso los principales problemas provocados por la resolución 3.255 tienen que ver con la logística. “Cuando las bodegas compran productos que nosotros importamos debemos decirle con exactitud cuándo llegará la mercadería. Ahí surge el problema entonces, ya que dependemos de los tiempos de la AFIP”.
La empresa de Felix Ruiz, ofrece con Demptos una gama de productos enológicos para la crianza del vino y las alternativas de maderas como barricas, chips y duelas. Además, brinda servicios tecnológicos de estabilización tartárica por membrana.
Finalmente, Patricio Frenk, de Ovoprot MZA, opinó que “todos los obstáculos que se impongan para la normal operación de exportación o importación de insumos o maquinarias para la producción son problemas que afectan a toda la industria de Argentina, en menor o mayor medida.
A nivel externo hay que trabajar en muchos casos contra políticas arancelarias de protección que dificultan la competitividad de los ovoproductos argentinos”.
La última preocupación manifestada por Frenk, se debe a que su compañía comercializa principalmente albúminas de huevo para los procesos de clarificación. Albumina de huevo en polvo es un agente de clarificación particularmente adecuado para reducir y armonizar las fracciones polifenólicas en exceso de los vinos tintos.
Preocupación general del sector
Las demoras por parte de la AFIP en aprobar la importación de insumos enológicos, han provocado la reacción de clientes que acuden a la desesperación por que se quedan sin materia prima.
“Hay bodegas, grandes, medianas y pequeñas que han tenido que suspender o demorar sus exportaciones por falta de materia prima”, lamentó Bouillard.
Según explicó el empresario, el Gobierno se había comprometido a responder por las importaciones en un periodo de 72 horas, promesa que se aleja mucho de la realidad, teniendo en cuenta que sólo dos de las diez autorizaciones solicitadas por Enrique Bouillard y CIA son respondidas cada dos semanas.
“Hay mercadería que se trae desde China y tarda 45 días en llegar a Argentina, si la AFIP demora 10 días en dar una respuesta, hablamos de 55 días de demora y así sucesivamente”, agregó Bouillard.
Para contrarrestar esta dificultad, algunas bodegas se han visto obligadas a cambiar de proveedores. Marcos Fernández, enólogo de Finca Decero, contó que quien provee a su bodega de insumos enológicos, completó sus compras previo al inicio de la temporada, en diciembre de 2011.
Sin embargo, reveló que algunos de sus colegas se vieron obligados a buscar nuevas alternativas en levaduras y otros insumos enológicos.
Por su parte, Hervé Birnie Scott, director en Moët Hennessy Argentina, reconoció que la bodega tuvo problemas con algunos bienes de uso, como riego por goteo, que son importantes recibir en tiempo a la uva en la bodega.
El profesional aconsejó trabajar para adaptarse al sistema y esperar que se estabilice para funcionar con normalidad. “Tenemos que hacer las cosas bien desde nuestro lado para que la parte administrativa del Gobierno sea más simple”, comentó.
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