Pedro Rosell: Tenemos buena calidad de espumantes
Fuente: Diario Los Andes | María Soledad Gonzalez.
-¿Cómo ve el mundo del espumantes en Argentina?
Me sorprende como van aumentando las ventas. La gente toma mucho más que antes, lo incluyen como aperitivo en diversas ocasiones. Me he quedado impactado con la cantidad de gente que toma espumantes, ya que el consumo ha aumentado muchísimo. Antes era un producto sólo para las fiestas, hoy ha cambiado esa percepción.
-¿Cuál es su percepción sobre la calidad del espumante argentino?
Tenemos buena calidad de espumantes. No puedo decir que son mejores o peores comparados con otros países, son distintos. Lo cierto que hay espumantes buenos y también muy malos en todos los países, en Francia también.
-Comparados con los franceses ¿Cómo advierte a los espumantes argentinos?
Son distintos. La uva en Francia es muy cara, estamos hablando de seis a ocho euros el kilo por uvas provenientes de un viñedo de buena calidad, entonces, lo que ellos hacen son muchas prensadas, la uva al momento de cosecharla está madura y no presentan muchos sabores herbáceos. En tanto, en Argentina, tenemos la ventaja del precio y no hacemos tantas prensadas, perdemos mosto, pero ganamos en calidad.
- En esto últimos años, se está produciendo una mayor cantidad de espumantes rosados y también con varietales que no son las clásicas ¿Cuál es su opinión al respecto?
Nosotros hacemos un rosado que tiene los aromas del Pinot Noir, con un poco más de estructura que los blancos. Creo que cuando hablamos del uso de otros varietales en la creación de espumantes hay que estudiarlo bastante. En lo personal, no tuve buenas experiencias, de hecho una vez tenía el espumante terminado y cuando se tuvo que optar eligieron los cortes con Pinot Noir y Chardonnay. Hay que analizar como envejecen otros varietales.
- Como hombre reconocido de la vitivinicultura, ¿Cómo ve los nuevos enólogos?
Hay un gran cantidad de profesionales nuevos que trabajan en equipo. Se está cambiando la idea del enólogo brujo, porque todo está en el libros. Los nuevos profesionales trabajan en equipo, donde todos aportan y eso enriquece el producto final.
-¿El terroir también influye a la hora de hacer espumantes en Argentina?
Es un aspecto que influye notablemente. Por ejemplo, las zonas mas frías que son buenas dan de acuerdo al lugar cosas diferentes, al igual que influye el rendimiento en la planta. En enología, uno de los aspectos más mágicos que tenemos es que las variedades no son tantas como la cantidad de vinos diferentes que podemos hacer de ellas. Nosotros estamos haciendo un espumante “single vineyard” de una finca que tenemos ubicada en la zona alta de Perdriel.
-¿Hay suficiente investigación y desarrollo?
La investigación es cara e implica un drenaje de dinero terrible. Los organismos de investigación no tienen tanto dinero para esto. Creo que deberían tener más implicancia las bodegas, en un organismo controlado por ellas, no aportar a un organismo en donde entra el dinero y no se puede pedir una rendición de cuentas a nadie por ello. En estados Unidos o en la región de la Champagne, son las bodegas las que determinan que se investiga y el manejo del dinero es privado.
Una bodega sólo para espumantes
Bodega Cruzat está ubicada en la zona de Perdriel, Luján de Cuyo. Pertenece al prestigioso enólogo argentino Pedro Rosell (10%) -junto a tres socios chilenos con Know How en el mercado vitivinícola de Argentina y Chile, Germán Cruzat; Hernán Boer y Carlos Barros -éste incorporado a la sociedad en agosto 2011-, quienes ostentan el 20%, 20% y 50% de las acciones de la compañía respectivamente.
Cruzat es un exclusivo emprendimiento abocado puramente a la elaboración de vinos espumantes de alta gama. La bodega fue creada en Argentina en el año 2004. Tiene una capacidad de producción de 200.000 botellas. Hoy, si bien el foco de crecimiento es el mercado argentino, también apuntan a crecer en el mercado chileno y expandirse a otros países de la región como Brasil, Perú, Uruguay, Paraguay, Colombia, y asimismo avanzar a Asia y Estados Unidos. Las ventas al exterior representan hoy el 50 % del total.
Perfil
Pedro Federico Rosell tiene 75 años. Está casado desde 1963 con Celina Inés Navarro Correas, es padre de 4 hijos, dos varones; Pedro y Ricardo y dos mujeres Céline y María José, quien estudia enología. Tiene cinco nietos.
Sus estudios secundarios los realizó en el Liceo Agrícola y Enológico “Domingo Faustino Sarmiento” dependiente de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. En 1963 se recibió como Ingeniero Agrónomo. Realizó estudios de posgrado en el Institut d’OEnologie de la Faculté de Sciences de l’Université de Bordeaux, Francia.
En su trayectoria laboral fue asesor de la Bodega J. Edmundo Navarro Correas, Lagarde, Salentein, entre otras. Copropietario y responsable técnico de Cavas Rosell Boher y actualmente tiene el mismo cargo en Bodega Cruzat.
Sus mayores logros en el ámbito laboral fueron el programa de Espumosos de Navarro Correas, el vino Riesling de la misma bodega, la elaboración de los espumosos de Rosell Boher y Cruzat.
Según Pedro Rosell, el clima y el suelo hacen grandes diferencias entre el espumante argentino respecto al champagne, cava, etc.; también el estado de madurez de las uvas aquí y en Europa son absolutamente diferentes, por lo tanto, los vinos también. Ni mejores ni peores: diferentes.
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