¿Somos lo que comemos?
Elena Boggio
Licenciatura en Nutrición, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires 1995-2000.Ver más
noticiasderoca@gmail.com
En muchas oportunidades y en distintos
medios me han preguntado si somos lo que comemos. La realidad es que si,
queridos lectores. Ya lo decía Hipócrates: “Que la comida sea tu
alimento y este tu medicina”.
Una alimentación adecuada a nuestras
necesidades, gustos, horarios y realidad nos permite no solo gozar de
buena salud y prevenir enfermedades metabólicas, sino también
proporcionar bienestar físico y emocional.
Si, para estar bien (y no solo que se
note estéticamente) hay que alimentarse bien. Si no lo creen, averigüen
que persona que se alimenta mal está bien de salud o se siente bien
físicamente.
Nuestra alimentación influye
directamente sobre la producción y descarga de muchas hormonas en el
metabolismo. Estas hormonas en nuestro cuerpo controlan y supervisan
todas las funciones vitales, desde el sueño, la disponibilidad de
energía, la función cerebral, la función cardiovascular, la glucosa en
sangre, hambre, estado de ánimo, etc.
Paradójicamente dependen y se controlan a
través de la dieta, por eso es fundamental lo que comemos ya que
repercute directamente en el adecuado funcionamiento hormonal de todo el
metabolismo.
Es fundamental entender que ya no se
trata de contar las calorías en los alimentos, sino de considerar el
efecto metabólico que estos tienen en nosotros cada vez que los
ingerimos.
En la era paleolítica, en donde aún no
existía la agricultura, hace 100 mil años, el hombre se alimentaba
fundamentalmente de las caza, pesca y acompañaba esos alimentos con
frutas, verduras y granos que recolectaba. Tanto la altura promedio del
hombre de aquella época, como el desarrollo de su musculatura era mayor a
la del hombre actual y la genética de aquel entonces no ha cambiado
hasta el día de hoy.
Si bien ha aumentado la expectativa de
vida en los últimos 50 años por el avance de la medicina y las
condiciones de vida a nivel tecnológico, la calidad de vida no ha ido en
aumento. Al contrario, parece ser que la gente sufre cada vez más de
las enfermedades conocidas como las de mundo moderno, que son diabetes,
obesidad, enfermedades cardiovasculares, artrosis, alzheimer, hiper e
hipotiroidismo, depresión, cáncer y otras autoinmunes.
Las últimas investigaciones, la crisis
de salud actual y la epidemia de obesidad que se pronostica para el
futuro nos dan la razón de que el hombre como especie humana no está
preparado para una sobrecarga de harinas y alimentos procesados como los
cereales, panificados y embutidos…entre otros.
Ahora bien, vayamos un poco más
profundamente a los mecanismos hormonales relacionados con nuestra
alimentación y veamos cómo influyen en la salud.
Todos o la mayoría sabemos algo o hemos escuchado hablar sobre la Insulina,
una hormona muy poderosa. Si esta hormona está en exceso o en falta,
todos nuestros sistemas hormonales se encuentran descompensados y
empezamos a tener problemas, quizá que aún no den síntomas, pero que al
cabo de un tiempo lo hacen.
A este estado en el que no estamos
enfermos, pero tampoco estamos bien, se le llama Inflamación Silenciosa.
Le decimos silenciosa porque se da a nivel celular y suelen pasar años
hasta que se manifiesta con una enfermedad, como por ejemplo artrosis,
diabetes, cáncer.
El mecanismo por el cual la alimentación
adecuada logra ser una poderosa arma contra la inflamación está en que
mantiene a la insulina en los niveles adecuados, dado esto por el
equilibrio de los carbohidratos, proteínas y grasas en cada comida.
De esta manera, una persona no sólo
previene la inflamación celular sino que además no pasa hambre ni siente
ansiedad por comer, ya que al estar estable la insulina, también lo
está la glucosa en sangre. Si tenemos estable la glucosa en sangre, nos
sentimos bien, estamos sin hambre, sin pesadez ni somnolencia y lo que
es más importante, le estamos permitiendo a nuestro organismo que
utilice como energía las grasas almacenadas en el cuerpo.
Es por eso que aquellos que siguen un
plan de alimentación adecuado bajan de peso a expensas de los depósitos
de grasa corporal.
Con una alimentación adecuada se
permanece en un estado de salud, en donde se previenen enfermedades
crónicas como diabetes, cáncer, enfermedades del corazón, reumáticas,
depresión, complicaciones tiroideas y además quemamos los excesos de
grasa corporal! Qué más podemos pedir?
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