El vino argentino y la historia de una de las bodegas más antiguas de Mendoza
El Valle de Uco se ha caracterizado en los últimos 18 años por ser el de mayor inversión vitivinícola de Argentina, esto se debe a varios factores entre los que destaca el terroir (suelo, clima y cepa) y la escasa pluviosidad.
Lo que permite una producción de uva para vinos de media y alta gama, dentro de este valle se desarrollan los viñedos de finca La Celia, los mismos destinados en su mayoría a vinos importantes para el mercado vitivinicola del mundo.
Ofrecemos las valoraciones de tres expresiones distintas de Fina La Celia: Elite Malbec-Tannat 2009, Heritage, Cabernet Franc 2007 y Supremo, un Blendcompuesto por Malbec-Petit Verdot-Syrah y Tannat.
La Celia Heritage es un vino muy distintivo para esta bodega, ya que esta fue la primer bodega en comenzar a producir 100% Cabernet Franc dentro del Valle de Uco, estas cepas normalmente eran utilizadas para hacer vinos de corte.
Por otro lado, Finca La Celia es la bodega más antigua de este Valle, sus inicios datan desde el año 1890, anteriormente a este año la finca estuvo destinada para ser un campo de cría de ganado de alto perfil.
La Historia del viñedo
…de la cría de caballos a la cría de vinos.
Su dueño original era Eugenio Bustos, un visionario que venía de una familia muy adinerada proveniente del centro de Argentina, de San Luis, éste compra tierras al Sur de Mendoza, cuando nadie había visto el potencial de este terreno, ya que era el ultimo cabildo que existía disponible.
El mismo era denominado La Patagonia Rebelde, su primera mano de obra fueron los mismos indios de la región, con los cuales negoció que ellos trabajaran la tierra y el les proveía de sustento, alimentación y una mejor calidad de vida.
Foto: Finca Celia Press
Comenzó desarrollando ganado equino y vacuno, de aquí nace el emblema de Finca La Celia, el caballo, debido a que éste fue el único que podía guiar la carga por la Cordillera de los Andes, específicamente en un paso bajo denominado El Portillo. Los caballos conducían el ganado a través de la cordillera hasta llegar a los puertos de Chile, estableciendo el proceso de comercialización.
Antes de 1890, en Francia debido a la compra de ganado, Eugenio Bustos recibe como pago Plantines de Cot (cepas primarias del Malbec), los cuales fueron cambiando por acción medioambiental y son reconocidas actualmente como Malbec.
Para ese año, ya se habían plantado mil hectáreas de este Cot, comenzando el desarrollo de la vinicultura. El señor Eugenio Bustos tuvo una sola descendencia, Celia Bustos, por esto el nombre de Finca La Celia.
Al morir, su hija queda a cargo de la bodega durante cinco décadas, en un tiempo en el que el vino era patrimonio de producción masculina, ella se casa con el contador de la firma, no tuvieron descendencia y estos campos comenzaron a distribuirse respectivamente entre las familia.
Fue para el año de 1999, que el Grupo San Pedro-Tarapacá de Chile adquiere 511 hectáreas, incluida la bodega, haciendo un cambio tanto del viñedo como de la misma bodega, tecnificando completamente el edificio dejando la fachada, hoy en día es monumento histórico de la nación en el Valle de Uco.
Foto: La Celia Press
El avance tecnológico
El proceso de tecnificación intentó desde el primer momento lograr vinos para los paladares mundiales, en la actualidad la bodega tiene 400 hectáreas de producción de vinos de alta calidad, aunque sus viñedos son muy jóvenes, máximo 25 años, en los mismos se han utilizado en las plantaciones de Malbec, los plantines de cot originales encontrados en algunas zonas que datan desde 1890.
Para ello se procedió a cortar algunas varillas de los mismos, obteniendo sus raíces y de allí se hicieron las plantaciones de los actuales Malbec.
La producción de vinos de Argentina en general, se encuentra ubicada en el lado oeste del país, cerca de un 99% de producción nacional, hoy en día se están llevando a cabo un 10% de producción en la provincia de Buenos Aires, y observando que resultados se pueden alcanzar, ya que es una región muy húmeda.
Desde el norte, las zonas de producción vinícola de Argentina se distribuyen: Salta, La Rioja, Mendoza y la nueva región de la Provincia de Neuquén, conformada por Pampa y Rio Negro; esta última produce alrededor del 8% actualmente de la industria vitivinícola de Argentina, en Argentina existen 225000 hectáreas de producción.
Mendoza representa el 70%, es la quinta provincia en desarrollo de producción vinícola de Argentina, a este lugar del país fue que llegaron los inmigrantes trayendo la cepa del Malbec, y se concentraron en su producción.
Al analizar las condiciones de las tierras argentinas para la producción de vinos de media y alta gama, encontramos que hacia el norte, se necesita además de la temperatura que es elevada, la zona es de alto calor, se necesita que en las noches la temperatura descienda considerablemente, es decir que se dé la diferenciación térmica entre el día y la noche.
El Terroir, terruño o tierra para el cultivo de la vid
Por otro lado Mendoza es una zona muy árida, por ello los vinicultores, debido a la acción de los indios en sus orígenes y a sus sistemas de riego, es que hoy, además de las condiciones heredadas en el terreno, se surten de las nevadas de la cordillera de los andes, las cuales alimentan los ríos de la región, los mismos se resguardan en represas para el trabajo de campo.
Condiciones del habitat, determinan vinos nobles
Cuando vamos a Mendoza debemos de tener mucho cuidado al visitar los viñedos y estacionar nuestros vehículos donde pisamos, debido a que es muy común que se estacione en las carreteras y al bajar muchos turistas pueden quedar atrapados en el cauce de una acequia, las mismas con causes que conducen el agua para los arboles.
En finca La Celia el sistema de riego tiene ciertas particularidades que se inician a través de un gran tanque de reservorio de agua, proveniente de la Cordillera de los Andes, haciendo turnos de irrigación de agua para distintas épocas del año.
Éstos son turnos semanales, los cuales al momento de irrigar por un par de horas se bloquea el suministro de agua, para que siga en cadena hacia la otra propiedad, esto permite tener agua todo el año, por todos los viticultores de la región.
Es necesario hacerlo, debido a que los enólogos de finca La Celia, consideran que al terreno hay que proveerle de agua con cierta restricción logrando que en los racimos este stress le permita un mejor desarrollo. El agua se suministra a los viñedos por goteo, el cual se une a fertilizantes o lo que vayan necesitando las plantas, el cual se calcula específicamente.
La bodega de finca La Celia cuenta con tanques de producción y fermentación, desde 1000 hectolitros hasta 100 hectolitros, permitiéndole al enólogo lograr lo mejor de sus mezclas, los mismos están provistos de tecnología para el control de temperaturas.
Los vinos degustados
El primer vino degustado fue Elite Malbec-Tannat 2009 proveniente del Valle de Uco de Mendoza, de un terroir ubicado a 1050 metros sobre el nivel del mar.
Este blend compuesto por 60% de Malbec y 40% de Tannat, se cría en barrica de roble francés y americano de primer uso durante 12 meses, su costo en nuestros puntos de venta en Venezuela, alrededor de 1700 BsF. (aprox. 20U$).
Este vino Elite Malbec-Tannat 2009 de finca La Celia es un bivarietal, conformado por la cepa tradicional de Argentina y la cepa novedosa Tannat, la cual le aporta una mayor expresión en boca y una característica de excepción.
Diseñado para una guarda entre seis a siete años,
es un vino gran reserva, cuyo proceso de producción incluye trabajo diferencial en el viñedo, logrando que todo lo que aporte el viñedo en cuanto a acidez, estructura, parte a través del viñedo.
Viene en dos presentaciones: Malbec y Petit verdot, ésta última es una uva de origen francés con una gran expresión, que se une al Malbec, este último al ser muy amigable, alcanza una potencia superior, un mayor carácter.
Para el Malbec Tanatt, se comenzó a utilizar el roble americano, por ser distinto, más apretado en consistencia, lo que repercute en que añade características de la madera más impactantes.
el protagonismo lo tiene la fruta
Sin embargo esta bodega se caracteriza porque la madera no sea representativa en sus vinos, el protagonismo lo tiene la fruta, 14° de alcohol, lo hacen que éste sea un vino que necesita ser degustado alrededor de los 15°, para evitar que se tape la fruta con el alcohol.
A la vista: De notables tonos violáceos en la corona externa, se intensifica al medio con tonos más oscuros de ciruela, destacable brillo y vivacidad. Es un vino que con el paso de los años, seguramente alcanzará colores mucho más terrosos, terracota, hacia la gama de los marrones.
Nariz: En primera nariz resalta por su mineralidad, su acento en pimientos dulces, maderas, notas a vainilla y cuero, lo cual se define en segunda nariz, resaltando el cuero por encima de la madera. Por otro lado el Malbec nos demuestra un olor a confitura, a especies dulces, que unidas en este caso con el Tannat, la expresión tiende más a pimientos y especies más picantes.
Parecidas a las apreciadas en un Cabernet Sauvignon. Es un vino que indiscutiblemente amerita ser decantado para lograr una oxigenación, mínimo por 30 minutos.
Boca: La primera embestida es bastante agresiva, obliga a que juguemos por un tiempo con el vino en la boca, para que las papilas gustativas logren percibir los sabores más destacables. Luego de un segundo sorbo, el paladar ya se familiariza, observando un vino suave con cierto carácter de taninos muy amigables ligeramente astringentes.
Curiosamente, se percibe en boca menos alcohólico que lo que nos sugería en nariz, armonizando la madera y la fruta, destacada persistencia con buen caudal en boca, redondo, no existen notas que destaquen una más que la otra, en general armonioso para un final mediano.
El segundo vino degustado fue Eritage Cabernet Franc 2007, uno de los dos únicos Cabernet Franc que existen en nuestro país, perteneciente al cuartel No. 26 de Eugenio Bustos de San Carlos Valle de Uco.
Su terroir se encuentra ubicado a 1050 metros sobre el nivel del mar. La crianza de este blend es 100% en barricas de roble francés de primer uso durante 12 meses y el 30%, 3 meses más, para un total de 15 meses. Representa toda la herencia de finca La Celia a partir de 1890, en el cual se trabajó un concepto de vino 100% varietales.
Foto: La Celia Press
Viene en 2 presentaciones un Malbec y este Cabernet Franc. Esta cepa se produce en zona fría y en su proceso se incluye igualmente trabajos diferenciales en el viñedo, tiene una guarda aceptada por 10 años. Esta siendo degustado casi 5 años después de su vendimia, este segundo vino cuesta en el mercado venezolano 295 BsF. (alrededor de 32 US$).
Color: Destaca por una tonalidad más rojiza, hiendo hacia el color granate oscuro y vibrante.
Nariz: El ataque primario nos expresa un vino robusto, notas frutales dulces, cierto toque floral a violeta.
Boca: Estructurado, con taninos más presentes sin ser estridentes pero acentuados, elegante, delicado. Cuando sigue siendo degustado, nos envuelve por un retrogusto afrutado de notable persistencia.
La innovación radica en la mezcla de cepas
Por último, el rey de la noche Supremo 2006, considerado la máxima expresión de finca La Celia, proviene del Valle de Uco a 1050 metros sobre el nivel del mar.
Es un blend criado al 100% en barrica de roble francés y americano de primer uso durante 12 meses, compuesto por diferentes cepas a elección cada año del enólogo. Esta añada degustada 2006 está compuesta por Malbec-Petit Verdot-Syrah y Tannat.
Se produce en cuarteles en los que se seleccionan los granos que logran su máxima expresión, los cuáles se ubican cada una de las plantas, observando cual es la cantidad de kilos que puede producir preservando su extrema calidad. Mayormente para hacer este vino se habla de 1,300 kg de uvas por plantas.
La cosecha se hace manual seleccionando racimo a racimo
Por otro lado existe una gran diferenciación en los tiempos de cosecha, estos vinos se cosechan a fines de marzo a principios de abril. La cosecha se hace manual seleccionando racimo a racimo, por un equipo especializado dentro de la finca, los cuales tienen características extraordinarias y están en condiciones para producir este varietal.
Los mismos se colocan en pequeñas cajitas que llegan a la bodega, éstas se vierten en una línea de preselección, que es nuevamente sometida a ese proceso manual, identificando que las bayas no estén rotas, sino que lleguen enteras al lugar de fermentación y que sea en la fermentación cuando se rompan las mismas, para así no perder ninguna característica de esa uva.
Cada una de las cepas durante los primeros 12 meses, permanece separada en barricas nuevas de roble francés y se van monitoreando por degustaciones sucesivas del enólogo.
Este a los 12 meses elige las mejores barricas y de cada una de estas extrae una muestra, lo cual representa una ardua semana en finca La Celia. Igualmente previamente se ha procedido a mucho trabajo de degustación de las bayas antes del proceso de fermentación, esto se hace tomando muestras de bayas por el equipo de producción y masticando de los racimos habiendo arrojado previamente las semillas, hasta por 26 veces.
Logrando obtener el máximo sabor y concentración del grano, aquí se identifican la explosión de los taninos, la estructura de la uva y por último se logra identificar su densidad. Finalmente se traga para ver su acidez y se observa la piel en los dedos para imaginar su futuro color.
Después del proceso de fermentación, los enólogos deben llegar al corte supremo, cuando este es definido se logra obtener un blend de todas las barricas y solo el 30% de este vino vuelve a pasar a barrica francesa nueva durante 3 meses, el otro 70% espera en un tanque y al cabo de 3 meses se junta todo y se lleva a la planta de embotellamiento. Degustamos un vino que salió de la cosecha 2008 al mercado mundial, el mismo puede ir creciendo hasta el 2018. La cosecha de 2006 tiene un 60% de Malbec, un 20% de Petit verdot, un 15% de Syrah y un 5 % de Tannat
A la vista: En vista da un intenso tono purpura con la corona granate, brillante, refleja un vino complejo de extrema factura.
Nariz: Las primeras notas deben tomar un tiempo para ser definidas, es un vino que nos va hablando a medida que lo olemos. Son muchos los registros olfativos que nos vienen a la memoria, un abanico de sensaciones olfativas que van desde la madera palo rosa, notas minerales, vainilla, cuero, chocolate bíter, sarrapia, tierra mojada, es decir muy complejo en nariz.
Al mover la copa otros aromas nos vienen, nuez moscada, confituras de frutas rojas, cuero, tabaco, madera envejecida, mineralidad. Definitivamente es un vino que por solo sus aromas, ya es una notable y sorprendente experiencia.
Boca: Un vino para ser servido a los 14,5 ° a 15° no más que eso., lo primero que nos produce en boca son notas torrefactas, es decir notas que se combinan con frutas del bosque muy maduras, de moras y también de higos secos, de orejones de melocotón, luego en los laterales lo salobre llega a descomponerse en tonos dulces del chocolate especiado.
Taninos extraordinariamente elegantes, un ataque dulzor especiado con gran carácter, de indescriptible untuosidad. Recomiendo dejarlo reposar aún más en la copa, irlo saboreando lentamente porque se descubren nuevos sabores. Es un vino que solamente recomendaría para acompañarlo con chocolate, higos o dátles, o simplemente solo, porque el resultado final es una agradable dulzor pleno de carácter para un retrogusto largo y especiado.
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