Las mejores añadas desde 1990
La
uva es muy sensible a las condiciones que existan durante su brotación,
maduración y cosecha. La cantidad de horas de sol, las temperaturas
promedio y su diferencia entre el día y la noche, el viento, el granizo,
las heladas, lluvias, entre otros, son fenómenos climáticos que escapan
del control de los viticultores y pueden determinar diferencias en las
características finales del vino entre un año y otro.
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