Internacional El té irrumpe como gran motor de innovación en bebidas con alcohol

 El hard tea lidera una expansión que apunta a consumidores jóvenes, bienestar y productos premium

El té gana peso como base de sabor en las bebidas con alcohol y sin alcohol, con una expansión que va desde el hard tea hasta los espirituosos infusionados, los RTD con mate o matcha y el sparkling tea. Un informe publicado el 27 de julio por WGSN e IWSR sitúa esta familia de productos como una de las vías con más recorrido para las marcas que buscan elevar precio medio, conectar con hábitos ligados al bienestar y atraer a consumidores jóvenes en edad legal de consumo.

Jennifer Creevy, directora de alimentación y bebidas de WGSN, sostiene que el té está dejando de ser una bebida tradicional para convertirse en un ingrediente con presencia en varias categorías. A su juicio, la demanda de bienestar, novedad sensorial e influencias internacionales está llevando a las marcas a trabajar con variedades muy distintas, muchas veces vinculadas a un origen concreto, beneficios funcionales y perfiles de sabor más complejos. 

La tendencia va más allá del té negro y el verde. El análisis cita variedades como oolong, matcha, hojicha, jazmín, pu’er y otras especialidades regionales. Esa amplitud permite que el té funcione como una plataforma de sabor adaptable a bebidas listas para tomar, licores, vinos aromatizados y destilados.

WGSN sitúa a Asia-Pacífico como el centro natural de esta innovación, aunque aprecia señales claras de avance en Norteamérica y en Europa, Oriente Medio y África. La firma añade que sus datos sobre conversación social e influencia digital colocan al té entre las principales tendencias ligadas al bienestar y al capricho para la generación Z.

Dentro del segmento RTD, el hard tea figura entre las subcategorías con mejor evolución, sobre todo en Estados Unidos. Los volúmenes en ese mercado aumentaron un 5% en 2025, según datos de IWSR. Entre 2021 y 2025, la categoría avanzó además a una tasa anual compuesta del 22%.

Canadá es el segundo mayor mercado del mundo para esta bebida. Allí los volúmenes subieron un 6% en 2025, en línea con una tasa anual compuesta también del 6% entre 2021 y 2025. Para IWSR, estos datos abren la cuestión de si el recorrido del hard tea puede repetirse fuera de Norteamérica.

Susie Goldspink, responsable de análisis de RTD en IWSR, afirma que la trayectoria reciente del hard tea recuerda a la expansión que tuvo el hard seltzer. Sin embargo, añade una diferencia: el té resulta más familiar para el consumidor europeo que los seltzers. Por eso considera que podría tener más potencial de crecimiento internacional. Al mismo tiempo, matiza que estas bebidas pueden funcionar mejor en países donde el té helado ya tiene una base sólida.

La oportunidad no se limita al hard tea. IWSR observa señales cada vez más claras en productos como RTD elaborados con mate o matcha, licores a base de té y bebidas vínicas o espirituosas aromatizadas con este ingrediente. En ginebras, por ejemplo, el té aparece como botánico. Según el catálogo de innovación en RTD de IWSR, el 3% de los lanzamientos nuevos en 2025 incorporó ingredientes relacionados con el té. En 2021 esa cuota era del 2%.


Los analistas de IWSR citan varios casos concretos. En Brasil, una tendencia viral de cócteles que mezclan ron, yerba mate y guaraná ha dado lugar a varios RTD inspirados en esa combinación. La mezcla de cafeína y alcohol, con puntos en común con algunas bebidas energéticas, está funcionando bien en carnavales y otros eventos de alta intensidad.

En Suiza, el uso de yerba mate como mezclador con vodka ya tiene presencia consolidada en locales nocturnos y está ganando terreno en Austria. También se consume antes de salir por la noche y en festivales y fiestas.

El sparkling tea va encontrando espacio como bebida apropiada para el momento del aperitivo y como alternativa al vino espumoso sin alcohol. En Italia han entrado además licores elaborados con té. IWSR señala que siguen siendo un nicho, pero aprecia movimiento tanto en ventas como en nuevas formas de servicio, con propuestas que ofrecen alternativas a cócteles clásicos y muestran la versatilidad del ingrediente en coctelería.

China aporta otro ejemplo relevante. El té verde fue uno de los mezcladores más populares para whisky escocés gracias al impulso inicial dado por algunas marcas, que buscaban ofrecer al consumidor un sabor conocido. A partir de ahí, los RTD basados en espirituosos con sabor a té se han vuelto muy comunes.

El informe vincula esta expansión a dos factores principales: la imagen natural del té y su encaje en momentos de consumo distintos a los tradicionales del alcohol. Los productos basados en té se asocian con franjas diurnas, graduaciones más bajas o propuestas funcionales. También conectan con pautas de consumo atentas al azúcar y con espacios sociales compartidos como cafeterías y panaderías.

En Asia-Pacífico, WGSN observa además un movimiento cultural ligado al nuevo estilo del té chino y a fenómenos como las fiestas centradas en matcha o la cultura del café en Singapur. Creevy sostiene que este nuevo movimiento presenta el té como una bebida premium baja en azúcar vinculada al trabajo artesanal, al bienestar y a la expresión cultural. En su opinión, la mayor influencia cultural china puede acelerar su difusión internacional e introducir sabores y rituales nuevos también fuera del propio té.

Goldspink considera que el té ya no debe verse como un nicho limitado. Asegura que funciona como una arquitectura de sabor capaz de apoyar estrategias de premiumización en espirituosos, RTD y categorías sin alcohol o de baja graduación. También apunta que la presencia natural de cafeína abre ocasiones próximas a las bebidas energéticas sin depender del posicionamiento asociado a estimulantes sintéticos.

IWSR añade que puede haber más recorrido para el hard tea y otros productos basados en té allí donde el té helado ya está asentado. La firma también pone atención sobre la expansión internacional del nuevo estilo chino del té, porque puede introducir códigos de sabor como oolong, pu’er o cheese tea que todavía tienen poca presencia en los desarrollos occidentales.

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